El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, lideró este sábado 11 de julio en Yopal, Casanare, el segundo empalme territorial del gobierno entrante, una jornada que combinó la coordinación de la transición con el anuncio de una ambiciosa ayuda humanitaria para los 19 municipios del departamento, todos afectados por graves inundaciones. En una reunión con el gobernador César Augusto Ortiz y los alcaldes de la región, el mandatario electo delineó prioridades de inversión, anunció el envío de miles de kits de asistencia y advirtió que supervisará personalmente cada peso destinado a la emergencia y a los proyectos de desarrollo, en el marco de un año y medio de gestión conjunta que resta a las administraciones locales con el Gobierno nacional.
La emergencia invernal que azota a Casanare movilizó al presidente electo incluso antes de llegar a Yopal: desde Barranquilla, y antes de abordar el vuelo, De la Espriella puso en marcha una campaña de recaudación que promete llevar a la región 3.500 colchonetas, 2.000 kits de enseres básicos para el hogar, 6.500 mercados con alimentos no perecederos y 2.000 kits de aseo. “Los 19 municipios están afectados y es una noticia terrible, pero bueno, tenemos que resolver y ayudar”, afirmó el mandatario electo, quien encargó a su esposa, la futura primera dama Ana Lucía Pineda, la coordinación directa del equipo que atenderá la emergencia, un gesto que busca imprimir un sello de cercanía y control a la respuesta humanitaria.
Control férreo a los recursos y priorización de obras
De la Espriella fue enfático en que la asistencia no será un cheque en blanco. “Vamos a ayudar al departamento y a sus 19 municipios, pero cada peso que se mande, voy a estar ahí, atento a que se invierta como debe ser”, aseguró. En la misma línea, reiteró que verificará personalmente cada asignación, “con un respeto absoluto por la plata del pueblo colombiano”. Durante el empalme, el presidente electo solicitó a los mandatarios locales enfocar los esfuerzos en aquellas obras que ya cuenten con un avance técnico en fase tres, con el objetivo de que puedan ejecutarse en el año y medio que resta del mandato del gobernador y los alcaldes, en articulación con el nuevo Gobierno nacional que asumirá el 7 de agosto.
“Le he pedido a los mandatarios seccionales que prioricen las obras que están avanzadas en fase tres, para que podamos, en este año y medio que le queda al señor gobernador y a los alcaldes con el Gobierno nacional, ejecutar esos proyectos”, explicó De la Espriella. El mandatario electo reconoció las dificultades financieras que heredará la administración entrante, pero se mostró decidido a buscar fuentes alternativas de financiación. “Cuando hay voluntad, así no haya dinero, las cosas se pueden hacer. Yo me comprometo con el Casanare a impulsar la mayoría de los proyectos y, si no tenemos los recursos, aquí los vamos a fondear de otra manera, con la banca multilateral, con la empresa privada, pero a Casanare le resolvemos”, sentenció.
“Vamos a ayudar al departamento y a sus 19 municipios, pero cada peso que se mande, voy a estar ahí, atento a que se invierta como debe ser”
Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia
Una visión estratégica para Casanare en la recuperación nacional
Más allá de la emergencia inmediata, De la Espriella proyectó a Casanare como un pilar fundamental de su plan de reactivación económica. “No puede haber la construcción de una patria milagro en Colombia sin contar con el Casanare, que tiene todas las condiciones para ser piedra angular de la recuperación de nuestra economía nacional, a través de la explotación de hidrocarburos y de la actividad agropecuaria y ganadera”, afirmó. Con estas palabras, el presidente electo no solo selló un compromiso con la región, sino que también delineó la importancia estratégica del departamento en su administración, en un momento en que el país enfrenta estrecheces fiscales y la necesidad de apalancar inversión privada y multilateral.
“Todo mi compromiso, toda mi disposición, todo mi afecto, toda mi admiración y todo mi cariño para una tierra que es orgullo de Colombia”, concluyó De la Espriella, en una jornada que combinó la urgencia humanitaria con la planificación de largo plazo, y que dejó claro que el nuevo gobierno no solo llegará con promesas, sino con un esquema de seguimiento directo a los recursos, un equipo de emergencia encabezado por la primera dama electa y una apuesta decidida a convertir a Casanare en el motor de la recuperación nacional.












