El presidente electo Abelardo de la Espriella anunció que se posesionará en una guarnición militar, una decisión sin precedentes en la historia reciente del país que abre un intenso debate jurídico. Aunque el mandatario electo busca rendir honor a policías y soldados con esta simbólica ceremonia, la Constitución Política establece en su artículo 192 que la transmisión de mando debe realizarse en el Congreso de la República o, en casos particulares, ante la Corte Suprema de Justicia. Sin embargo, existen dos antecedentes históricos de mandatarios que asumieron el cargo fuera del Capitolio Nacional, en contextos políticos excepcionales.
El presidente del Senado, Lidio García, señaló que la propuesta podría ser viable si se presenta una proposición legislativa y se obtiene la autorización de ambas cámaras, la de Senado y la de Representantes. Esta salida jurídica permitiría sortear el requisito constitucional y que De la Espriella cumpla su deseo de jurar el cargo en un escenario militar. «Vamos a hacerlo de manera diferente, como nunca se ha hecho, en una guarnición militar para rendirle honor a los verdaderos héroes de la patria, policías y soldados», declaró el presidente electo.
Antecedentes históricos de posesiones por fuera del Congreso
Dos presidentes colombianos se han posesionado fuera del Congreso en el pasado, ambos en circunstancias de ruptura del orden constitucional. El primero fue Tomás Cipriano de Mosquera, quien lo hizo en dos ocasiones. En 1861 se autoproclamó Presidente Provisorio tras capturar Bogotá el 18 de julio, luego de levantarse en armas contra el presidente conservador Mariano Ospina Rodríguez. En ese momento, Mosquera era gobernador del Estado Soberano del Cauca y asumió sin un Congreso activo, que había sido disuelto tras la guerra civil. Posteriormente, en 1863, fue nombrado presidente por la Convención de Rionegro el 14 de mayo, ante una asamblea constituyente, por lo que tampoco se cumplió el protocolo habitual en el Capitolio.
«Vamos a hacerlo de manera diferente, como nunca se ha hecho, en una guarnición militar para rendirle honor a los verdaderos héroes de la patria, policías y soldados»
Abelardo de la Espriella, presidente electo
El segundo antecedente es el de Laureano Gómez Castro, quien asumió la presidencia el 7 de agosto de 1950. Su posesión se realizó en el Palacio de la Carrera, actual Casa de Nariño, ante la Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia, presidida por el doctor Domingo Sarasty. Esta excepcionalidad no respondió a razones de protocolo, sino a una ruptura previa del orden parlamentario: el Congreso había sido clausurado y disuelto el 9 de noviembre de 1949 bajo estado de sitio, por lo que no existía el escenario legislativo para la transmisión de mando. En la ceremonia participaron magistrados, Fuerzas Militares y la jerarquía eclesiástica.
Mientras se define si la propuesta de De la Espriella tendrá el respaldo del Legislativo, el debate jurídico sigue abierto. Los antecedentes de Mosquera y Gómez demuestran que, aunque excepcionales, las posesiones fuera del Congreso tienen historia en Colombia, pero siempre ligadas a contextos de guerra civil o crisis institucional, algo que el presidente electo busca evitar al proponer una ceremonia cargada de simbolismo patriótico en reconocimiento a las fuerzas de seguridad.












