El senador republicano Lindsey Graham, de 71 años y representante de Carolina del Sur, falleció este domingo 12 de julio víctima de una enfermedad breve y repentina, según confirmó su oficina. La noticia desató de inmediato una ola de condolencias desde Colombia, donde tanto la Embajada en Washington como los expresidentes Álvaro Uribe e Iván Duque lamentaron la pérdida de quien consideraban un aliado estratégico para la relación bilateral.
La Embajada de Colombia en Estados Unidos emitió un comunicado oficial desde Washington en el que expresó sus sinceras condolencias y destacó el papel de Graham en el fortalecimiento de los lazos entre ambas naciones. A lo largo de su carrera, el senador impulsó diálogos cruciales en temas de seguridad compartida y estabilidad regional, consolidando una alianza que él mismo definió como duradera. La misiva también extendió el pésame a su familia, colaboradores y al pueblo de Carolina del Sur.
Los expresidentes Álvaro Uribe e Iván Duque se sumaron a los mensajes de pesar. Uribe agradeció el apoyo de Graham durante sus gobiernos, mientras que Duque resaltó su firme defensa de la histórica cooperación en seguridad, comercio y democracia, compromiso que, aseguró, siempre será recordado. Ambos enviaron sus condolencias a los seres queridos del senador y al pueblo estadounidense.
Graham no solo fue un impulsor del diálogo inicial entre Washington y Bogotá, sino que con el regreso de Donald Trump endureció su postura contra el narcotráfico, respaldando incluso la imposición de aranceles a Colombia en octubre del año pasado. Durante el estallido social colombiano de 2021, conversó con el entonces presidente Iván Duque y calificó al país como un socio invaluable. En junio de 2025, tras un atentado contra el candidato Miguel Uribe Turbay, pidió garantías y advirtió que Estados Unidos estaba observando la situación.
Además, Graham acuñó el controvertido término “califato del narcotráfico” para referirse a la presunta alianza entre Venezuela, Cuba y Colombia en redes ilícitas, y en 2021 reflexionó sobre el complejo equilibrio necesario para apoyar a manifestantes pacíficos mientras se enfrenta a quienes buscan desestabilizar. Su legado en la relación bilateral deja una huella profunda y motivo de duelo en ambos países.












