Petro ordena no usar cuarteles para la posesión de Abelardo de la Espriella

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El presidente Gustavo Petro ordenó este 12 de julio de 2026 que ningún establecimiento militar o policial sea utilizado para la ceremonia de posesión del presidente electo Abelardo de la Espriella, defendiendo que el acto debe realizarse ante el Congreso de la República en sesión plena. En su calidad de comandante supremo de las Fuerzas Militares, Petro emitió la directriz a través de su cuenta en redes sociales, reiterando que la Constitución de 1991 establece el lugar y la forma en que debe llevarse a cabo la transmisión del mando, prevista para el 7 de agosto de 2026.

El debate sobre la sede de la posesión se originó después de que el Consejo Nacional Electoral ratificara a Abelardo de la Espriella como presidente electo el pasado 25 de junio. El equipo del mandatario entrante, encabezado por su jefe de debate Mauricio Gómez Amín, propuso realizar la ceremonia en una guarnición militar, lo que generó una discusión jurídica e institucional. El 9 de julio, el equipo de empalme envió una carta a las secretarías del Senado y la Cámara solicitando un concepto jurídico sobre la posibilidad de aplicar el artículo 140 de la Constitución para trasladar excepcionalmente la sede del Congreso fuera de Bogotá. Al día siguiente, la Presidencia respondió mediante un oficio firmado por el jefe de Despacho Presidencial, José Raúl Moreno, indicando que el Gobierno no tenía competencia para modificar el protocolo institucional ni cambiar la sede del Congreso, establecida por la Ley 5 de 1992.

En su anuncio, Petro afirmó que la ley es clara al respecto. «Cómo dije, en medio de las lentejuelas del nuevo gobierno no votado por la mayoría del pueblo, la ley dice cuál es la sede del Congreso, y es en una sesión del Congreso donde el nuevo presidente debe posesionarse, tal como lo hice yo y todos los demás», escribió el mandatario. Agregó que «los cuarteles militares y policiales están bajo mis órdenes hasta el momento que el nuevo presidente jure y, por tanto, hasta ese momento soy el comandante supremo de las Fuerzas Militares». En esa línea, ordenó de manera categórica «que ningún establecimiento militar sirva para una posesión de un presidente de la República de Colombia». Petro también se refirió a la relación personal con su sucesor: «Que Abelardo no me dé la mano, es más o menos un halago, pero obedezco las leyes de la Constitución de 1991».

Contexto institucional y otras decisiones

El presidente saliente defendió que «la transmisión del mando al nuevo presidente es bajo las leyes de la República y la Constitución, y esas normas establecen que el presidente se posesiona ante el Congreso en sesión plena». Subrayó que «en los cuarteles no se hacen leyes; se hacen acciones de seguridad y defensa del pueblo y su vida». Petro también adelantó dos decisiones simbólicas adicionales: la espada de combate de Simón Bolívar retornará a la casa donde vivió con Manuela Sáenz, y serán incorporados nuevos retratos al pasillo de los presidentes en la Casa de Nariño, específicamente los de Carlos Nieto y de un presidente indígena y general supremo del Ejército Libertador en 1854, a quienes describió como «libertadores ambos de esclavos».

«Los cuarteles militares y policiales están bajo mis órdenes hasta el momento que el nuevo presidente jure y, por tanto, hasta ese momento soy el comandante supremo de las Fuerzas Militares. Ordenó que ningún establecimiento militar sirva para una posesión de un presidente de la República de Colombia.»

Gustavo Petro, presidente de Colombia

La postura del Gobierno Nacional cierra la posibilidad de que la ceremonia del 7 de agosto se realice en un recinto castrense, como habían sugerido desde el equipo del presidente electo. Mientras tanto, Abelardo de la Espriella no se ha pronunciado públicamente sobre la orden de Petro, y el Congreso mantiene su sede en el Capitolio Nacional, donde la tradición republicana ha establecido el acto de posesión de los mandatarios colombianos desde la promulgación de la Constitución de 1991.

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