Rafaella Chávez, cantante e hija de la reconocida artista colombiana Marbelle, reveló en una reciente entrevista con el programa La Red de Caracol Televisión que atravesó una profunda depresión que la llevó a considerar el suicidio, y que encontró una salida a su crisis a través de una experiencia religiosa que transformó su vida. En un relato conmovedor y sincero, la joven artista explicó que el quiebre emocional ocurrió en su adolescencia, cuando decidió irse de casa de su madre y, al asumir responsabilidades adultas de manera prematura, se enfrentó a un vacío existencial que la sumió en la desesperación.
Chávez relató que el detonante de su depresión fue la ruptura de una relación amorosa en la que había concentrado toda su energía y atención. «Cuando terminé una relación en donde yo tenía completamente centrada y enfocada mi energía, como que para mí se acabó todo. Y yo dije: ‘¿Qué voy a hacer?’. Y entré como en una especie de depresión muy fuerte y fue donde empecé como a hundirme», dijo la artista, describiendo el momento en que sintió que su mundo se derrumbaba. Al tocar fondo, confesó que la idea del suicidio cruzó por su mente por primera y única vez. «Yo creo que sí llegué. Ha sido la única vez que pensé en hacerlo. Sí toqué un fondo muy fuerte», afirmó Chávez, sin ambages.
Un renacer espiritual que cambió su perspectiva
Fue precisamente en ese estado de mayor vulnerabilidad cuando, según su testimonio, la intervención de una amiga y la escucha de una prédica religiosa marcarían el inicio de su recuperación. «Esa prédica en ese momento me tocó muchísimo el corazón y yo como que me confronté», recordó Chávez, quien encontró en la fe un camino de sanación. A partir de ese momento, su acercamiento a la iglesia se intensificó hasta vivir lo que describe como una experiencia espiritual profunda. «Una vez que simplemente empecé a hablar en lenguas y me conecté de una forma impresionante, eh, en la iglesia. La primera vez que sentí el calor del Espíritu Santo y que sentí su presencia en mi cuerpo», manifestó la cantante, quien también mencionó tener un «don de sanación» en las manos.
Consciente de que su relato puede generar escepticismo, Rafaella Chávez se mostró comprensiva y expresó su deseo de que su historia sirva como testimonio de fe. «Hay mucha gente incrédula todavía o que lo ven como el tema, ay, religiosidad, pero siento que hay que vivirlo para entenderlo», señaló. La joven atribuye su total recuperación al estudio bíblico y a la comunidad de la iglesia, un camino que, según dice, la llevó a reconectarse consigo misma y a superar la oscuridad que la envolvía, ofreciendo así un mensaje de esperanza para quienes atraviesan situaciones similares.












