Dos desaparecidos y 16.700 familias afectadas por lluvias en cuatro departamentos

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Las intensas lluvias que azotan el piedemonte llanero colombiano han dejado un saldo de dos personas desaparecidas y más de 16.700 familias afectadas en cuatro departamentos del país, según reportó la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). La emergencia, que se extiende por los departamentos de Arauca, Boyacá, Casanare y Norte de Santander, ha puesto en marcha un operativo de respuesta que involucra a la Brigada 16 del Ejército, la Fuerza Aérea Colombiana y las autoridades departamentales y municipales de las regiones más damnificadas.

El balance oficial indica que son 24 los municipios que reportan afectaciones, con 298 viviendas dañadas y seis puentes que resultaron averiados por las crecientes de los ríos y los fuertes aguaceros. Los departamentos de Arauca, Boyacá y Casanare concentran el mayor impacto, con comunidades rurales y urbanas que han quedado aisladas debido al deterioro de la infraestructura vial. En Casanare, soldados del Grupo de Caballería Liviano Montado N.° 16 Guías del Casanare, adscritos a la Brigada 16, realizan patrullajes a caballo para verificar las condiciones de las comunidades más apartadas y brindar apoyo en medio de la emergencia.

La temporada de lluvias, que en esta región suele ser especialmente intensa, ha desbordado ríos y afectado de manera significativa al sector agropecuario. Solo en Casanare, durante el primer semestre de 2025 se sembraron 216.847 hectáreas de arroz, un cultivo que ahora enfrenta pérdidas por las inundaciones y las dificultades para el transporte de la producción. El aislamiento de las vías limita no solo el traslado de alimentos, sino también la atención médica y el desplazamiento de los habitantes hacia centros urbanos.

Frente a esta crisis, la UNGRD activó los protocolos de atención y despliega Asistencia Humanitaria de Emergencia (AHE) para las familias damnificadas. Se adelantan trabajos de reparación de los puentes dañados y se restablecen los servicios básicos en las zonas afectadas. Las autoridades mantienen un monitoreo permanente de los niveles de los ríos y de las condiciones climáticas, con el objetivo de anticipar nuevos riesgos y evitar que la emergencia se agrave en los próximos días.

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