Catalina Giraldo fallece por eutanasia en Bogotá tras 10 meses de exigir suicidio asistido

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La psicóloga Catalina Giraldo Silva falleció en Bogotá el 9 de julio de 2026 tras acceder a la eutanasia, después de un agotador proceso de diez meses en el que enfrentó múltiples negativas para poder ejercer su derecho al suicidio médicamente asistido, una práctica despenalizada en Colombia desde 2022 pero que carece de reglamentación operativa. Acompañada por su madre, Ángela Silva, su hermana Paola y su perro Lulo, Catalina optó por este procedimiento luego de que su solicitud de Asistencia Médica al Suicidio fuera bloqueada por la EPS Sanitas, que argumentó la inexistencia de condiciones normativas y operativas para garantizar su realización segura y legal. Durante el procedimiento sonó “Long and Lost” de Florence and the Machine, mientras ella vestía una blusa rosada con la frase en francés “C’est la vie”.

El caso de Catalina Giraldo Silva se convirtió en el primero en plantear formalmente ante el sistema de salud colombiano la Asistencia Médica al Suicidio, un derecho reconocido por la Corte Constitucional en mayo de 2022 pero sin las reglas operativas necesarias para su aplicación en el sistema de salud. Tras diez meses de trámites entre recursos y negativas, su estado emocional se deterioró de manera significativa, lo que la llevó a reconsiderar su decisión inicial de rechazar la eutanasia. “Debo decir que llegar a esta instancia no fue fácil y no sé si fui un poco testaruda al respecto. Me negaba a solicitar nuevamente la eutanasia, porque sentía que estaba traicionando esta lucha y no le estaba siendo fiel a mis principios”, declaró Catalina antes del procedimiento.

Una década de sufrimiento sin alivio

Catalina Giraldo Silva padecía trastorno depresivo mayor, trastorno límite de la personalidad y trastorno de ansiedad no especificado, condiciones que le generaban un sufrimiento intenso y permanente que no logró aliviar a pesar de haber recibido más de cuarenta esquemas farmacológicos diferentes, nueve hospitalizaciones psiquiátricas y tres ciclos de terapia electroconvulsiva. “En esa hospitalización yo decidí solicitar el segundo comité de la eutanasia porque me vi en una cama de un hospital por un número de veces que ya he olvidado, no podía caminar y estaba muy restringida porque estaba en un área donde la vigilancia es mayor. Me dije a mí misma en ese momento que no podía volver a estar en ese lugar”, relató la psicóloga, describiendo el punto de inflexión que la llevó a retomar el camino de la eutanasia.

“Me siento muy tranquila. Hace años no sentía esta tranquilidad. Quita un peso inmenso saber que tu sufrimiento no va a prolongarse indefinidamente en el tiempo, sino que puedes detenerlo y que es suficiente”

Catalina Giraldo Silva, antes del procedimiento

A pesar de cumplir con los criterios establecidos por la Corte Constitucional para acceder a la asistencia médica al suicidio —sufrimiento intenso por enfermedades graves e incurables, consentimiento libre e informado y supervisión médica—, la EPS Sanitas le negó el procedimiento en noviembre de 2025 mediante una carta en la que indicaba que “no es procedente ejecutar el procedimiento ya que no existen condiciones normativas ni operativas para garantizar su realización segura y legal”. Ante esta negativa, el caso llegó a la Corte Constitucional, pero la falta de reglamentación impidió una resolución favorable dentro del tiempo que Catalina necesitaba.

Un legado de lucha por el derecho a morir dignamente

En sus últimas declaraciones, Catalina Giraldo Silva expresó su deseo de que su caso no quede en el olvido y que la lucha por la reglamentación de la Asistencia Médica al Suicidio continúe. “Les diría que esta lucha no termina conmigo. Yo voy a fallecer en las próximas horas, pero no fallece conmigo este proceso. Hay personas que lo necesitan de manera urgente y prioritaria; hay personas que sufren y que se suicidan todos los días”, dijo dirigiéndose a los magistrados de la Corte Constitucional. La organización DescLab, que acompañó su caso, emitió un comunicado el 11 de mayo señalando que “durante años, el país ha avanzado en el reconocimiento jurídico de este derecho, pero aún existen vacíos que impiden que muchas personas puedan ejercerlo de manera efectiva dentro del sistema de salud”.

“No siento que me esté rindiendo. Siento que estoy entregando un poco la responsabilidad a otros […]. Es un acto acompañado por mi familia, amoroso y de respeto hacia mí y a otras personas cercanas a mí que les dolería si yo acabo con mi vida de manera impulsiva”

Catalina Giraldo Silva

La psicóloga dejó un mensaje de esperanza en medio de la tragedia. “Sonrío. Eso no me pasaba y no me habían visto así hace mucho tiempo. Eso le da certeza a mi mamá y a mi hermana que esta es una decisión correcta. Ven que en estos días puedo disfrutar desde un lugar diferente, que no lo tendría si no pudiera acceder a este derecho de morir dignamente”, afirmó. Su madre y hermana le sostuvieron las manos hasta el final, mientras su perro Lulo permanecía a su lado. “Espero que me recuerden como una persona que inició este camino, pero que deja la puerta abierta. Espero y deseo que entiendan que mi legado es permitirnos entender la muerte desde un lugar diferente. Sé que esta semillita se está sembrando”, concluyó Catalina Giraldo Silva, cuyo caso evidencia la urgencia de que el Estado colombiano reglamente la Asistencia Médica al Suicidio para evitar que otras personas en situación de sufrimiento extremo tengan que recurrir a la eutanasia como única vía posible.

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