El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, anunció este miércoles una drástica reestructuración de la Presidencia de la República que arrancará el 7 de agosto de 2026, primer día de su mandato. La medida contempla la eliminación de 229 cargos de la planta administrativa, lo que generará un ahorro anual de diez mil millones de pesos colombianos que serán redirigidos a programas sociales. El anuncio forma parte de una promesa de campaña de desmontar lo que calificó como una estructura burocrática inflada y heredada del gobierno de Gustavo Petro, a quien acusó de usar cargos públicos para favores políticos y de impulsar procesos de paz que favorecen la impunidad.
Una reforma para eliminar duplicidades y despilfarro
Según explicó De la Espriella, la reorganización se ejecutará por decreto y apunta a desaparecer dos consejerías: la de Reconciliación Nacional y la Presidencial para los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario. Las funciones de estas dependencias serán transferidas a los ministerios del Interior, Defensa y Relaciones Exteriores, con el objetivo de evitar duplicidad de funciones. Además, el presidente electo confirmó la eliminación definitiva de la Unidad de Implementación del Acuerdo de Paz, creada mediante el Decreto 2647 de 2022 y dirigida actualmente por Gloria Cuartas. Otras entidades como la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional (APC-Colombia), la Agencia para la Reincorporación y la Normalización, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) y la Agencia Virgilio Barco están en la mira, aunque su desaparición no fue confirmada de manera explícita.
“La reforma está orientada a eliminar cerca de 229 cargos de entrada, y con eso estoy generando un ahorro aproximado de 10.000 millones de pesos anuales y voy a destinar esos recursos a programas que beneficien directamente a los colombianos”
Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia
Fin del alto comisionado para la Paz y nueva política de seguridad
Uno de los cambios más impactantes será la transformación de la figura del alto comisionado para la Paz, cargo que actualmente ocupa Otty Patiño. De la Espriella anunció que desaparecerá para dar paso a un comisionado de seguridad, con un enfoque radicalmente distinto. “Se acaba el comisionado para la Paz porque no habrá más procesos de falsa paz en mi gobierno. Y a partir del 7 de agosto, el objetivo será la seguridad del pueblo y el desmonte total del perverso sistema de impunidad que reina en este momento y que se va a acabar desde que asuma el cargo en propiedad”, afirmó el mandatario electo. En esa línea, dio instrucciones a su futuro ministro de Defensa, Jorge Eduardo Mora, y al designado ministro de Justicia, Iván Cancino, para que desmonten de manera inmediata lo que denominó la impunidad que se refugia en el espejismo de la falsa paz.
El presidente electo también criticó duramente a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) por autorizar el viaje del exjefe de las FARC Rodrigo Londoño a España y por el reintegro de Pilar Rueda, esposa del senador Iván Cepeda. De la Espriella prometió una reestructuración total de la Presidencia, transformándola en un centro de coordinación ejecutiva con una planta de personal sin corbatas y sin cargos para pagar favores políticos ni cuotas burocráticas. “Ahora será una estructura austera, eficiente y orientada a los resultados”, concluyó.












