La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (Eaab) iniciaron una intervención integral en el embalse El Neusa, ubicado en la cuenca alta del río Bogotá, con el objetivo de aumentar su capacidad de almacenamiento como preparación ante la posible llegada de un nuevo fenómeno de El Niño que amenaza el suministro de agua a la capital y los municipios de la Sabana. La iniciativa, que combina obras de infraestructura tradicional con Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN), busca optimizar la regulación hídrica del embalse y fortalecer la resiliencia del sistema frente a los escenarios de cambio climático que reducen la disponibilidad del recurso.
Según informaron el director general de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros, y la gerente del Acueducto de Bogotá, Natasha Avendaño, las obras incluyen el dragado para recuperar volumen útil, la restauración ecológica de 78 hectáreas degradadas y la siembra de 100.000 árboles de especies nativas como mano de oso, tachuelo, salvio negro, chucua, raque, tuno, laurel hoji pequeño, arrayán, tintillo, corono y garrocho. La inversión total supera los 180.000 millones de pesos, y con esta intervención se proyecta aumentar la capacidad del embalse, actualmente de 102,7 millones de metros cúbicos, a 104,3 millones en una primera fase, y hasta 2,3 millones adicionales al finalizar la segunda etapa. El embalse, que abarca más de 970 hectáreas, también será objeto de la eliminación de retamo espinoso en 5 hectáreas, la recuperación de 1,7 hectáreas de borde ripario en la quebrada Guanquica y la instalación de 2.000 metros cuadrados de vegetación acuática en 6 hectáreas de zona ribereña, además de la colocación de 1.000 estructuras para fauna, como nidos, perchas y refugios.
Preparación ante el fenómeno de El Niño
La intervención en El Neusa se enmarca en un conjunto de medidas preventivas que las autoridades vienen implementando desde hace varios meses, cuando se ajustó la operación del sistema de embalses para anticipar un posible evento de sequía. El antecedente más crítico ocurrió en abril de 2024, cuando Bogotá enfrentó racionamientos de agua por niveles históricamente bajos en los embalses, producto del fenómeno de El Niño anterior. Hoy, los niveles son más alentadores: al corte del 14 de julio de 2026, el sistema Chingaza registraba un 69,55% de capacidad, mientras que el agregado sur alcanzaba el 106,24%, lo que permite una mayor preparación. Sin embargo, la posibilidad de un nuevo fenómeno climático extremo mantiene en alerta a las autoridades, que buscan evitar una repetición de la crisis.
«Esta no es una intervención tradicional, estamos combinando infraestructura con Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN) para enfrentar los desafíos del cambio climático. Avanzamos en la restauración ecológica y recuperación hídrica, la optimización de la capacidad de regulación y la sostenibilidad del embalse del Neusa.»
Alfred Ignacio Ballesteros, director general de la CAR
La gerente del Acueducto de Bogotá, Natasha Avendaño, destacó en declaraciones a Blu Radio que «Bogotá está mucho mejor preparada» para afrontar un eventual fenómeno de El Niño, gracias a las inversiones en infraestructura y a la optimización del sistema. Entre las acciones complementarias, mencionó el fortalecimiento de la planta de tratamiento de Tibitoc, que permite aprovechar más agua del agregado norte y reducir la extracción del sistema Chingaza, el más sensible a las sequías. El proyecto de El Neusa, que fue socializado con las comunidades aledañas, incluye además un monitoreo ambiental integral de calidad del agua, suelos y sedimentos antes, durante y después de las obras, garantizando la sostenibilidad de la intervención.
Impacto en los usuarios y tarifas
Pese a los avances, los usuarios de Bogotá y la Sabana deberán asumir un incremento en la tarifa del agua. A partir de finales de julio de 2026, el servicio subirá en promedio un 6,7%, lo que representa un impacto mensual estimado de 4.900 pesos para un hogar promedio. Este aumento, explicaron las autoridades, está destinado a financiar las inversiones en infraestructura y calidad del servicio, incluyendo las obras en El Neusa y otras adecuaciones del sistema de acueducto. La medida busca garantizar la sostenibilidad financiera de las intervenciones y la continuidad del suministro en un contexto de creciente incertidumbre climática.












