Iván Cepeda recibe credencial de senador pese a su discurso de desobediencia civil

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En un gesto que ha desatado una fuerte polémica política, el senador Iván Cepeda, excandidato presidencial del Pacto Histórico, no asistió el martes 14 de julio al acto oficial de entrega de credenciales del Consejo Nacional Electoral (CNE) y envió en su lugar a una delegada, Erika Isabel Prieto, quien también reclamó la credencial de Aída Quilcué, excandidata vicepresidencial. La ausencia del congresista, quien se ha declarado en «desobediencia civil» tras la victoria de Abelardo de la Espriella —quien obtuvo 12.960.166 votos en la elección presidencial—, generó críticas inmediatas desde la oposición, que lo acusó de contradicción entre su discurso contestatario y su aceptación de la curul parlamentaria. Cepeda, que según las reglas electorales colombianas obtiene un escaño en el Senado por haber quedado en segundo lugar en la contienda presidencial, no compareció ante el CNE en la ceremonia donde fueron formalizados 103 senadores, justificando su postura como un rechazo a la legitimidad del nuevo mandatario electo.

Las críticas más duras llegaron desde la bancada del Centro Democrático, partido del expresidente Álvaro Uribe, cuyos líderes calificaron la maniobra de Cepeda como una farsa. El representante a la Cámara y senador electo Andrés Forero afirmó: “Iván Cepeda no fue capaz de presentarse a recibir la credencial como senador de la oposición y delegó a otra persona para hacerlo. Esa ‘desobediencia civil’ del solemne golpista es una farsa”. Por su parte, el representante Juan Espinal señaló que, al delegar a Erika Isabel Prieto para recibir las credenciales, Cepeda y Quilcué reconocen implícitamente la elección de Abelardo de la Espriella como Presidente de todos los colombianos. La senadora María Clara Posada fue más allá al afirmar que Cepeda emplea la combinación de las formas de lucha del marxismo, tildando de ilegítimo al gobierno electo e invitando al «pueblo» a movilizarse y a la desobediencia civil, un eufemismo, según ella, para incitar a la violencia como en 2021, mientras se vale de las garantías democráticas para aceptar su curul.

Un debate sobre coherencia y democracia

La controversia se centra en la aparente contradicción entre la declaración de «desobediencia civil» de Cepeda —definida como una forma de protesta pública y pacífica que se niega a acatar una ley o decisión del Gobierno— y su decisión de aceptar la credencial parlamentaria. Mientras el senador reconoció los resultados electorales, posteriormente anunció su postura de desobediencia civil, lo que sus opositores interpretan como un aprovechamiento de las reglas del sistema democrático que él mismo cuestiona. Para la oposición, el simple hecho de reclamar la credencial implica un reconocimiento implícito de la legitimidad del proceso electoral y del presidente electo Abelardo de la Espriella. El caso deja en evidencia las tensiones entre la protesta política y la institucionalidad dentro del marco democrático colombiano.

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