En un hecho que ha consternado a la comunidad boyacense y al gremio de socorristas del país, el comandante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Ventaquemada, Jairo Humberto Bolívar Vargas, de 49 años, permanece en estado crítico en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital San Rafael de Tunja, luego de recibir una brutal golpiza que le ocasionó un trauma craneoencefálico severo, fractura de cráneo y edema cerebral. El presunto agresor, identificado como Julián David Torres Corredor, de 32 años, fue capturado en flagrancia por la Policía Metropolitana de Tunja minutos después del ataque, ocurrido el pasado lunes festivo, 21 de julio, a las 9:35 de la mañana.
Los hechos se registraron en la carrera 9 No. 24-86, en el barrio Las Nieves de Tunja, a escasas cuatro cuadras de la Plaza de Bolívar. Según el relato de testigos presenciales, la víctima se dirigía a un ensayo de la banda heráldica de egresados del Colegio Salesiano Maldonado cuando, al salir de un parqueadero, fue abordado por el agresor, quien momentos antes había sido increpado por no recoger los excrementos que uno de sus perros había dejado en el andén. Un vecino del sector, que pidió mantener su identidad en reserva, narró a medios locales que el sujeto, visiblemente alterado, esperó a que la víctima saliera del estacionamiento para increparlo y agredirlo a puños, haciéndole perder el equilibrio. «La víctima cayó de espaldas, golpeándose de manera violenta contra el filo del andén en la cabeza, y luego le habría propinado varias patadas en el piso», relató el testigo, quien añadió que los uniformados que llegaron al lugar lograron la captura en flagrancia mientras el comandante, aún consciente, solicitaba que detuvieran a su agresor para denunciarlo por lesiones personales.
Un socorrista de trayectoria y su crítica condición médica
Jairo Humberto Bolívar Vargas, abogado especialista en Derecho Laboral y con cerca de 30 años de servicio en organismos de socorro, ha sido sometido a varias intervenciones quirúrgicas y su pronóstico sigue siendo reservado. El comandante, que inició su carrera en el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Tunja y fue pieza clave en la creación del cuerpo de bomberos de Ventaquemada hace aproximadamente una década, cuenta también con formación en emergencias nucleares, radiológicas, biológicas, químicas e incendios forestales. La comunidad bomberil, consternada, ha elevado múltiples muestras de solidaridad. En un comunicado oficial, el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Tunja expresó su rechazo al ataque y su acompañamiento a la víctima y su familia, reiterando su condena a «cualquier acto que atente contra la vida, la integridad y la labor de quienes, con vocación de servicio, compromiso y entrega permanente, trabajan diariamente por la protección y seguridad de la comunidad».
«Desde esta tierra rechazamos y condenamos categóricamente los lamentables hechos ocurridos el día de ayer en la ciudad de Tunja, en los que resultó gravemente herido el subteniente Jairo Humberto Bolívar Vargas, comandante de nuestro Cuerpo de Bomberos de Ventaquemada.»
Óscar Montañez Bohórquez, alcalde de Ventaquemada
El mandatario local elevó además un «llamado respetuoso a las autoridades competentes para que adelanten una investigación rigurosa, esclarezcan lo sucedido y se haga justicia frente a este lamentable hecho que hoy preocupa a toda nuestra comunidad». La noche del martes, decenas de personas se congregaron en una velatón en las afueras del Hospital San Rafael de Tunja para manifestar su apoyo al comandante Bolívar y exigir justicia.
Incertidumbre judicial y captura del presunto agresor
El presunto responsable, Julián David Torres Corredor, fue trasladado a la URI de la Fiscalía en Tunja. Sin embargo, la investigación inicial que se adelanta es por el delito de lesiones personales agravadas, y la situación procesal del capturado se torna incierta debido al delicado estado de salud de la víctima, quien permanece intubado y en estado crítico, lo que imposibilita que pueda instaurar una denuncia formal. Según fuentes judiciales, esta situación podría derivar en que el agresor sea dejado en libertad mientras avanza el proceso, aunque permanece vinculado al mismo. El caso ha generado una ola de indignación entre los organismos de socorro y la ciudadanía, que claman por una investigación ejemplarizante para evitar que hechos de violencia tan extremos queden en la impunidad.












