El presidente Gustavo Petro afirmó este 14 de julio de 2026, durante el Consejo de Ministros, que el saludo militar es un gesto exclusivo entre integrantes de la fuerza pública y del presidente de la República en ejercicio como comandante supremo, descartando tajantemente que se extienda a cualquier otro civil. La declaración fue grabada y difundida por la cuenta @infopresidencia en la red social X, y busca fijar un límite político: las armas de la nación no pueden ponerse al servicio de particulares, partidos políticos, regiones ni mucho menos del delito, según argumentó el mandatario.
Petro recordó que la Constitución establece al presidente como el único comandante supremo de las Fuerzas Militares, y calificó cualquier pretensión de otorgar saludo militar a civiles como “pura lentejuela, baratería”. En su intervención, señaló que existe una separación entre los dos cuerpos de la sociedad que impide confundir la jerarquía armada con adhesiones personales o políticas, y que trasladar ese reconocimiento a otros civiles desdibuja la subordinación militar al orden constitucional.
Declaraciones del presidente
Durante el consejo de ministros, el jefe de Estado fue enfático al señalar que “el único Comandante Supremo de las Fuerzas Militares es el Presidente de la República en ejercicio”. Agregó que “las fuerzas militares no dan saludo militar, sino a sí mismos, a todo quien sea militar, policial y al presidente que sea el comandante supremo de las fuerzas militares, como ordena la Constitución, que por ahora soy yo, a nadie más”. Y remató con una frase categórica: “Los civiles no… el saludo militar no es para los civiles”.
“El único Comandante Supremo de las Fuerzas Militares es el Presidente de la República en ejercicio”
Gustavo Petro, presidente de Colombia
El presidente también aclaró que esta distinción no es meramente ceremonial, sino democrática, y que responde a la necesidad de mantener la subordinación de la fuerza pública al poder civil constitucionalmente establecido. Con estas declaraciones, Petro busca dejar claro que ningún particular, grupo político o región puede reclamar para sí el reconocimiento castrense que solo corresponde a la investidura presidencial. La intervención se produce en un momento en que el gobierno insiste en la separación entre el poder militar y cualquier interés ajeno al Estado.












