Ataque del ELN a subestación de Policía en Arauca deja tres muertos y nueve heridos

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Un violento ataque armado contra la subestación de Policía Betoyes, en zona rural del municipio de Tame, Arauca, dejó un saldo de tres personas muertas y al menos nueve heridas la tarde del 14 de julio de 2026. El hecho, atribuido al Ejército de Liberación Nacional (ELN), provocó la destrucción de aproximadamente el 70 % de la estación policial y reavivó la preocupación por la seguridad en una región históricamente golpeada por la violencia de grupos armados.

Las víctimas mortales fueron identificadas como los patrulleros Adrián Stiven Riascos Valencia y Omar Alexander España Vásquez, y una mujer civil que se encontraba en el lugar. Además, hay una discrepancia en el número de heridos reportados: mientras el director de la Policía Nacional, general William Oswaldo Rincón Zambrano, informó de nueve lesionados —entre ellos un soldado profesional—, el alcalde de Tame, Miguel Ángel Bastos, elevó la cifra a diez, con nueve policías y un soldado profesional heridos. La diferencia en los conteos aún no ha sido aclarada por las autoridades.

Rechazo y dolor institucional

El general Rincón Zambrano utilizó su cuenta en la red social X para expresar el luto que embarga a la institución. “¡Luto! La vida de nuestros patrulleros fue arrebatada por criminales”, escribió, y enseguida añadió un enérgico rechazo al ataque: “Rechazo este acto con total contundencia; la vida de mis policías, soldados y de todos los colombianos se respeta; no existe justificación alguna para sembrar terror y dolor”. El alto oficial anunció que unidades especiales de inteligencia ya fueron activadas para identificar y capturar a los responsables.

“La estación de policía quedó destruida en un 70 %”

Miguel Ángel Bastos, alcalde de Tame

El alcalde Bastos señaló que el ataque se produjo en medio de una jornada en la que la comunidad desarrollaba actividades solidarias tras una avalancha de los ríos Lopeño y Tame. “Del año 90 no se había visto estos ataques a estas estaciones de policía y vuelve a ocurrir la tarde de ayer”, recordó el mandatario local, quien además insistió en que durante meses había solicitado una mayor protección para la subestación Betoyes y para la de Jordán, advirtiendo que los uniformados destacados allí vivían en condiciones de extrema vulnerabilidad. “Siempre lo dije, que era como la cárcel de la policía, porque estos jóvenes que llevan allá están más preocupados por su propia seguridad que por cumplir su función”, lamentó Bastos.

En medio del dolor y la indignación, el alcalde hizo un llamado a reducir los discursos de confrontación entre los actores armados y las autoridades. “Es hora de que bajemos los tonos de las amenazas… para poder tener paz”, afirmó, en un intento por detener una espiral de violencia que, según sus palabras, no se repetía desde hace más de tres décadas en la zona.

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