El presidente Gustavo Petro extendió una invitación abierta a todos los habitantes de Bogotá para que asistan al desfile militar conmemorativo del 20 de julio, fecha emblemática del grito de independencia de Colombia. En sus declaraciones, el mandatario anunció que, una vez concluido el acto central en la capital, se dirigirá al país en lo que calificó como su última alocución como jefe de Estado, sin precisar si la expresión alude al cierre de su mandato actual o a una decisión coyuntural específica.
La convocatoria, realizada antes de la fecha patria, incluyó un llamado a que la jornada se replique en «todas las plazas de Colombia», buscando que en cada rincón del territorio nacional se escuche un grito de independencia similar al que resonó hace más de dos siglos. Petro aprovechó la ocasión para marcar una clara diferencia con sectores de la fuerza pública sobre la logística del desfile, específicamente en torno a la ubicación del recorrido. “La marcha pasa. Es en el sitio en que se dijo, no en lo que ciertos oficiales quieren, cambiar el sitio”, afirmó el mandatario, evidenciando las tensiones previas al evento.
Seguridad y simbología histórica
En medio de las diferencias logísticas, el presidente se refirió a los riesgos de seguridad que rodean la conmemoración. Petro aseguró que la fuerza pública cuenta con todo el instrumental necesario para impedir ataques, un peligro que, según dijo, siempre ha estado presente en Colombia. El mandatario también vinculó la celebración con símbolos históricos de Simón Bolívar, rechazando las críticas que han surgido por el uso de dicha simbología en contextos oficiales. “Esto no es porque sea una bandera de muerte. Esta es una bandera de Bolívar. Y aquí quieren censurar a Bolívar y a su bandera”, señaló.
«Yo por lo menos, soy oficial de Bolívar. Yo podría dar el saludo militar, tengo más razones para darlo, porque somos del ejército libertador y dejamos las armas»
Gustavo Petro, presidente de Colombia
Las declaraciones presidenciales enmarcan el desfile del 20 de julio no solo como un acto protocolario, sino como una reivindicación de los ideales independentistas y un punto de inflexión en su relación con las instituciones castrenses. Mientras el país se prepara para la conmemoración, la alocución final que Petro promete tras el desfile se perfila como un mensaje clave para el cierre de una etapa en su gestión, sin que hasta el momento se hayan revelado más detalles sobre su contenido o alcance. La invitación queda abierta para que los bogotanos y colombianos en general se sumen a una jornada que, en palabras del mandatario, debe ser un grito unificado de independencia en todo el territorio.












