El presidente Gustavo Petro afirmó durante el Consejo de Ministros del 14 de julio de 2026 que entregará el cargo el próximo 6 de agosto a la medianoche, descartando cualquier intención de perpetuarse en el poder. En una declaración pública que marca el cierre de su administración, Petro aseguró que prolongar su mandato, incluso con el respaldo de las armas de la nación o de la ciudadanía, no sería el camino correcto porque incrementaría la violencia contra jóvenes inocentes. El mandatario, quien dejará la Casa de Nariño el 6 de agosto de 2026, confirmó que no asistirá a la posesión de su sucesor, Abelardo De La Espriella, programada para el 7 de agosto, al considerar que su elección estuvo viciada por un fraude electoral.
Petro denunció que en las elecciones presidenciales del 21 de junio de 2026 se cometió un fraude de 848.000 votos, una cifra que, según dijo, ha sido verificada por organismos internacionales. El presidente saliente calificó como un delito la acreditación de De La Espriella por parte del Consejo Nacional Electoral, señalando que los magistrados de ese organismo incurrieron en una falta al no contar con el escrutinio completo de claveros. “No hay escrutinio porque hay fraude y está demostrado en las demandas”, escribió Petro en su cuenta de X, reiterando que no puede aceptar como legítimo a un presidente surgido de lo que él considera un proceso fraudulento.
Una transición sin precedentes
La transición de poder entre Petro y De La Espriella se desarrolla en medio de una tensión inédita, sin que haya existido ninguna reunión o conversación entre ambos mandatarios. Mientras Petro ha decidido ausentarse de la ceremonia de posesión, el presidente electo planea realizar la entrega de la Casa de Nariño en una guarnición militar fuera de Bogotá, un gesto que subraya la distancia entre las dos administraciones. El presidente saliente insistió en que su decisión de no prolongar el mandato obedece a su compromiso con la democracia y la Constitución, recordando que dejó las armas hace 37 años y que el camino de Colombia no es la violencia, sino la paz.
«Nunca he dicho que yo soy un dictador, eso se lo inventó la prensa, pero yo soy un demócrata. Yo dejé las armas hace 37 años. Y el camino de Colombia no es la violencia, es la paz; ahora la llevan de nuevo a la violencia, pero no somos nosotros, serán otros».
Gustavo Petro, presidente de Colombia
Petro fue enfático al señalar que el presunto fraude no fue de cuatro o cinco millones de votos, sino de 848.000, una cifra que, según él, modifica el resultado electoral. “Yo no puedo aceptar un presidente, y por eso no voy a estar el 7 de agosto en ninguna parte, ni darle la mano; allá él que lo diga, pero él sabe por qué, porque eso es un fraude”, declaró en el Consejo de Ministros. Con estas palabras, el mandatario cierra un ciclo político marcado por las denuncias de irregularidades electorales y por una transición que, a falta de diálogo, deja al país expectante ante el cambio de mando del próximo 7 de agosto.












