El dólar estadounidense cerró en un promedio de 3.257,47 pesos colombianos este 17 de julio, registrando una variación del 0,81% frente al cierre previo de 3.231,45 pesos, según datos de Dow Jones. La moneda local acumula un avance semanal del 0,35%, mientras que en términos interanuales la caída es del 14,47%, lo que refleja un peso colombiano que se ha fortalecido significativamente en los últimos meses. La volatilidad actual del tipo de cambio se ubica en 11,02%, por debajo del 13,28% de referencia, lo que sugiere un mercado cambiario relativamente estable en el corto plazo.
El peso colombiano se ha apreciado un 14% frente al dólar durante 2025, impulsado por la debilidad global de la moneda estadounidense, cuyo índice DXY ha caído un 9% en el mismo periodo. Este comportamiento responde a la volatilidad en la política comercial de Estados Unidos y al diferencial de tasas de interés, que es uno de los factores clave para los inversionistas internacionales. Mientras la Reserva Federal de EE. UU. mantiene su tasa en un rango de 3,50% a 3,75%, el Banco de la República de Colombia tiene su tasa de intervención en 9,25%, lo que genera un atractivo diferencial para estrategias de carry trade, donde los capitales buscan rendimientos superiores en monedas como el peso colombiano.
Proyecciones para 2026: ¿Qué esperar del dólar?
De acuerdo con las proyecciones del Grupo Cibest de Bancolombia, citadas por Valora Analitik, el tipo de cambio promedio para 2026 sería de 3.878 pesos por dólar. Esta estimación se sustenta en varios factores que podrían presionar al alza la cotización en el mediano plazo. El mercado anticipa posibles incrementos en la tasa del Banco de la República asociados al aumento del salario mínimo, lo que podría reforzar el atractivo del peso, pero también surgen riesgos importantes: la incertidumbre fiscal tras el recorte en la calificación soberana de Colombia y el proceso electoral previsto para 2026 son elementos que podrían generar presión alcista sobre el dólar.
Los analistas del Grupo Cibest advierten que la combinación de un panorama fiscal complicado y el ciclo político podría aumentar la volatilidad cambiaria. Sin embargo, el flujo de remesas, que se mantiene sólido, y la debilidad estructural del dólar a nivel global son factores que han sostenido la apreciación del peso colombiano en lo corrido del año. El mercado cambiario colombiano, controlado por el Banco de la República, opera con monedas en circulación que incluyen denominaciones de 50, 100, 200, 500 y 1.000 pesos, estas últimas de tipo bimetálico para mejorar la seguridad antifalsificación, y cuyos diseños aluden a la biodiversidad del país, como el oso de anteojos, la guacamaya bandera, la rana de cristal y la tortuga caguama, entre otras especies.












