El empresario y experto en construcción Óscar Ramírez Acevedo ha puesto bajo la lupa el programa bandera del presidente electo Abelardo de la Espriella, “Casa Milagro”, que promete construir un millón de viviendas con cuotas mensuales de 500.000 pesos. En un análisis difundido en distintos escenarios empresariales, académicos y gremiales durante los últimos meses, Ramírez destacó el potencial de la iniciativa para cerrar la brecha de vivienda que afecta al 36% de las familias colombianas, pero también señaló los retos que implica materializar una meta de tal magnitud antes de la posesión presidencial del 7 de agosto.
El modelo propuesto se conoce como “País de Propietarios” y se articula a través del Sistema Único de Vivienda Subsidiada (Suvs). Según explicó Ramírez, cada vivienda tendría un valor de 100 millones de pesos y los pagos mensuales de 500.000 pesos serían comparables o incluso inferiores a los arriendos que hoy pagan muchas familias. La iniciativa involucra al Gobierno nacional, el Fondo Nacional del Ahorro, el sistema financiero, las entidades territoriales, los propietarios de suelo y los constructores privados. “Tener casa no es riqueza, pero no tenerla sí es pobreza”, afirmó Ramírez, quien subrayó que el objetivo común debe ser “ampliar el acceso a la vivienda y fortalecer el sector de la construcción como motor de empleo y productividad”.
Los retos del nuevo ministro y la reactivación económica
Jaime Andrés Beltrán, designado como ministro de Vivienda, asumirá el cargo el 7 de agosto con la responsabilidad de liderar la construcción de más de un millón de viviendas durante el periodo presidencial. Entre los desafíos que enfrenta están la financiación, la disponibilidad de suelo urbano, la articulación institucional y la transparencia en la ejecución. Ramírez destacó que no se trata de una competencia entre iniciativas, sino de una oportunidad para sumar enfoques políticos y técnicos. Beltrán deberá fortalecer los subsidios, reducir las tasas de interés, gestionar el suelo disponible, coordinar con alcaldías y gobernaciones, y asegurar la continuidad de programas como el arriendo con opción de compra y las alianzas público-privadas.
La construcción de vivienda, recordó Ramírez, genera empleo para obreros, ingenieros, arquitectos, transportadores, ferreterías, fabricantes de acero, cementeras y proveedores de insumos. Por eso, el programa “Casa Milagro” no solo apunta a resolver una necesidad social, sino a reactivar la economía colombiana. En las mesas técnicas que ya se han planteado con el ministro designado, se busca definir los mecanismos concretos para que la cuota de 500.000 pesos sea sostenible para las familias y rentable para los actores involucrados. La propuesta, que nació en la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella, se perfila como uno de los ejes centrales del nuevo gobierno, con la expectativa de transformar la realidad de millones de colombianos que aún no tienen un techo propio.












