Un estudio pionero de la Universidad de Antioquia (UdeA) ha revelado que las comunidades prehispánicas asentadas en el Oriente y Nordeste antioqueño entre el 500 a. C. y el 700 d. C. poseían un manejo avanzado del fuego, con la capacidad de controlar temperaturas distintas para procesos de cremación y fabricación de cerámica. La investigación, liderada por la antropóloga Valentina Toro Buitrago y la física Elizabeth Jiménez Gómez, analizó 547 urnas cinerarias del estilo Marrón Inciso, una de las tradiciones arqueológicas más representativas del occidente colombiano, para descubrir los desarrollos tecnológicos de estas sociedades poco conocidas.
Mediante la aplicación de rayos X, fluorescencia de rayos X, análisis mineralógicos, estudios de composición elemental y datación por carbono 14, las investigadoras lograron determinar que las cerámicas de estas urnas fueron cocidas a temperaturas que oscilan entre los 600°C y los 700°C, mientras que las cremaciones de los restos humanos alcanzaron cerca de 900°C e incluso hasta 1.000°C en las urnas más recientes. En contraste, la urna más antigua, hallada en el municipio de El Santuario, evidenció una cremación a solo 350°C, lo que demuestra una evolución técnica significativa a lo largo de más de 300 años de diferencia entre esa pieza y la más reciente, encontrada en Segovia.
Evidencias de un conocimiento técnico especializado
“Lo que buscábamos era encontrar evidencias de los desarrollos tecnológicos que tuvieron estas comunidades, de las cuales conocemos muy poco. El manejo del fuego, alcanzar determinadas temperaturas y construir estructuras capaces de controlar esos procesos demuestra un conocimiento técnico muy avanzado”, explicó Elizabeth Jiménez Gómez, física de la UdeA. Las investigadoras combinaron arqueología, física y química para analizar las urnas, y encontraron en su interior carbón vegetal, restos de fauna y un posible tejido carbonizado que aún está en estudio.
«No sabemos exactamente cómo lo hacían porque no existen registros escritos. Lo que tenemos son hipótesis construidas a partir de la evidencia científica, pero sí es claro que había un manejo especializado del fuego y de las materias primas»
Elizabeth Jiménez Gómez, física UdeA
Las similitudes en los materiales encontrados en cerca de diez municipios antioqueños, como El Santuario y Segovia, sugieren una transmisión de conocimiento entre generaciones o grupos humanos. “Los arqueólogos han hecho durante décadas un excelente trabajo describiendo estas piezas, pero estas técnicas nos permiten ver lo que el ojo humano no alcanza a identificar. Podemos conocer qué minerales contienen, en qué proporciones están presentes y relacionarlos con las temperaturas de cocción”, señalaron Toro Buitrago y Jiménez Gómez.
Colombia cuenta con pocos estudios de este tipo, y gran parte del patrimonio arqueológico permanece enterrado o es recuperado solo mediante arqueología preventiva ligada a grandes obras. Este trabajo, que abarca un periodo de casi mil doscientos años, no solo revela la sofisticación técnica de estas comunidades prehispánicas, sino que también abre una ventana a la comprensión de su organización social y sus prácticas funerarias, demostrando que el dominio del fuego fue un pilar de su desarrollo cultural.












