Vicepresidenta Márquez reacciona con malestar a comentario racial de Petro en Bogotá

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En un momento que quedó registrado por las cámaras oficiales de la Presidencia, la vicepresidenta saliente Francia Márquez Mina reaccionó con evidente incomodidad durante el último discurso público del presidente Gustavo Petro, el pasado 20 de julio, cuando a solo 18 días de culminar su mandato el mandatario pronunció una frase que aludió al color de su piel. Márquez, quien vestía un traje típico afro, mostró una mirada displicente, evitó el contacto visual y cerró los puños mientras Petro, al dirigirse a su gabinete, dijo: “Y dimos en el blanco… y en el negro y en el indígena, porque este gabinete que ustedes ven aquí, con sus más y sus menos…”. En ese instante, el presidente tocó el hombro de la vicepresidenta, quien no expresó satisfacción ni respaldo, adoptando una postura de brazos cerrados que contrastó con el tono triunfalista del discurso pronunciado en el sur de Bogotá.

La escena, transmitida en vivo por los canales oficiales del Gobierno, evidenció una fractura que se venía gestando desde febrero de 2025, cuando Petro retiró a Márquez del Ministerio de Igualdad, dejándola únicamente como vicepresidenta. La exministra había denunciado reiteradamente la falta de presupuesto y herramientas para gestionar los programas sociales a su cargo, y en varias oportunidades señaló sentirse relegada dentro del Ejecutivo. Apenas cinco días después de ese discurso, el 25 de julio, Márquez se pronunció desde Cali con una pregunta que resonó en el ámbito político: “¿Cómo se elimina a una mujer negra del poder en una democracia contemporánea? Con narrativas que sirven de antesala para los explosivos o las balas”.

La fractura política y personal

La relación entre el presidente Gustavo Petro y su compañera de fórmula, Francia Márquez, se deterioró de manera irreversible a partir de la decisión del jefe de Estado de sacarla del Ministerio de Igualdad, cartera que ella misma había impulsado como una de las principales banderas de su gestión. Márquez, quien llegó a la vicepresidencia con un discurso de representación de las comunidades afro e indígenas, denunció en varias ocasiones que se le había marginado de las decisiones clave. En su discurso del 25 de julio, pronunciado en un evento en Cali, la vicepresidenta saliente fue contundente: “Se nos quiere en la foto, pero no en la toma de decisiones. Se nos quiere como símbolo, pero no como un pueblo con voz”.

La tensión se hizo aún más evidente cuando, tras la segunda vuelta electoral, Márquez reconoció el triunfo del opositor Abelardo de la Espriella, mientras que Petro insistió en denuncias de fraude electoral sin pruebas concluyentes. En septiembre de 2025, hubo un intento de reconciliación durante la firma del Pacto Territorial por el Cauca, en Timbío, pero la relación se mantuvo distante y nunca se recuperó la confianza inicial.

“¿Cómo se elimina a una mujer negra del poder en una democracia contemporánea? Con narrativas que sirven de antesala para los explosivos o las balas”.

Francia Márquez, vicepresidenta de la República

En su último discurso, Petro, por su parte, aprovechó la tribuna para defender los logros de su administración, llamar a sus simpatizantes a formar una “resistencia pacífica” frente al nuevo gobierno y reiterar sus denuncias de fraude electoral. Sin embargo, la imagen de una vicepresidenta que evitaba el contacto visual y mantenía los brazos cerrados mientras el presidente la tocaba al hablar de “blanco y negro” se convirtió en el símbolo de un final de mandato marcado por la desunión y las heridas abiertas en el seno del propio Ejecutivo.

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