El presidente Gustavo Petro calificó este domingo el fracking como “un inmenso error económico nacional” durante la instalación del Congreso 2026-2027, y anunció la presentación de un proyecto de ley para prohibir esta técnica de extracción de hidrocarburos en Colombia. En su discurso ante el Congreso de la República, el mandatario argumentó que la fracturación hidráulica aumenta la pobreza, destruye empleo y contradice la transición energética que su gobierno impulsa hacia la agricultura, la industria y el turismo. La declaración se produjo en el marco de la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, el 20 de julio de 2025.
El ministro de Minas y Energía saliente, Edwin Palma, confirmó que el proyecto de ley será presentado formalmente el mismo 20 de julio, junto con congresistas del Pacto Histórico. “He acordado con la ministra de Ambiente que el 20 de julio, durante la instalación del nuevo Congreso de la República, presentaremos junto con las y los congresistas del Pacto Histórico el proyecto de ley que prohíbe el fracking en Colombia”, declaró Palma. La iniciativa busca prohibir de forma expresa la fracturación hidráulica, una técnica que en Colombia no tiene producción comercial, pero cuyos pilotos de investigación integral están actualmente suspendidos.
Los costos ambientales y económicos del fracking
El debate sobre el fracking reabre con fuerza en un contexto de caída de reservas de hidrocarburos y la necesidad de importar gas desde diciembre de 2024 para cubrir la demanda interna, según señaló el exministro de Minas y Energía Amylkar Acosta. Sin embargo, el gobierno insiste en que los impactos ambientales son inasumibles. El profesor asociado de la Universidad de La Sabana, Néstor Sánchez, explicó que un solo pozo de fracking consume entre 264.000 y 2.600.000 galones de agua, equivalente al agua necesaria para abastecer 80 ciudades de 50.000 habitantes. Además, Sánchez advirtió que las emisiones fugitivas de metano —que tienen un impacto ambiental 28 veces mayor que el del dióxido de carbono— alcanzan en algunos lugares como Utah 60 toneladas por hora, mientras que la liberación de compuestos orgánicos volátiles está asociada a enfermedades respiratorias y cáncer. Aunque Sánchez no respalda una prohibición legal inmediata por razones de seguridad energética, sostiene que el fracking es insostenible ambientalmente.
Por su parte, el profesor David Celeita Rodríguez, también de la Universidad de La Sabana, aportó una perspectiva económica: señaló que en 2025 la participación de la cuenca del Permian, en Texas (Estados Unidos), en la producción de Ecopetrol representó cerca del catorce por ciento. Ecopetrol realiza fracking en esa cuenca a través de su participación con Occidental Petroleum, y esa producción genera dividendos e impuestos para Colombia, pero no regalías para los territorios colombianos. Celeita indicó que si el fracking se desarrollara en Colombia, podría aumentar reservas, producción y regalías para los territorios, pero exigió evaluar las dimensiones ambientales, sociales y de emisiones antes de cualquier decisión.
“Ir al fracking es un inmenso error económico nacional”
Gustavo Petro, Presidente de Colombia
“El metano tiene un impacto ambiental 28 veces mayor que el del dióxido de carbono”
Néstor Sánchez, profesor asociado Universidad de La Sabana
La postura de los defensores del fracking y la crítica al gobierno
El exministro de Minas y Energía Amylkar Acosta defendió el avance técnico del fracking, que según él ha evolucionado a una versión 6.0 con inteligencia artificial, monitoreo sísmico y fluidos biodegradables. Acosta recordó que durante su gestión se expidieron regulaciones con monitoreo sísmico, reutilización de agua y transparencia informativa para las comunidades, y citó al exministro de Ambiente Manuel Rodríguez sobre el uso correcto del Principio de Precaución. Sin embargo, lanzó una dura crítica al gobierno: “El Gobierno Petro y el Pacto Histórico se descuelgan por las orejas cuando se les responsabiliza por la escasez de gas que obligó a importarlo”. Acosta insistió en que el potencial estimado en el Valle del Magdalena Medio es de 4.600 millones de barriles de petróleo y 18 terapiés cúbicos de gas natural, recursos que, según él, el país no puede ignorar en medio de la crisis energética.
La discusión sobre el fracking en Colombia se da en un escenario complejo: mientras el gobierno avanza hacia una prohibición legal, los expertos divergen entre la urgencia de la transición energética y la necesidad de garantizar la seguridad energética del país. El proyecto de ley que se presentará este 20 de julio marcará un hito en la política energética colombiana, pero enfrentará un intenso debate en el Congreso, donde las voces a favor y en contra de la técnica ya están alineadas.











