En una jornada que marcó un precedente en la política colombiana, el senador Honorio Henríquez, del Centro Democrático, fue elegido presidente del Senado el pasado 20 de julio, derrotando al candidato impulsado por el presidente electo Abelardo de la Espriella, Alfredo Deluque. La votación dejó al descubierto una ruptura temporal entre el expresidente Álvaro Uribe y el entorno del nuevo mandatario, evidenciando fisuras en la coalición de gobierno que recién comienza su camino.
Henríquez obtuvo 45 votos, mientras que Deluque se quedó con 45 sufragios, once menos de los que proyectaba su equipo. La diferencia fue determinante gracias al apoyo del Pacto Histórico, que con sus 26 senadores inclinó la balanza. Además, se registraron fugas de votos de partidos que inicialmente habían comprometido su respaldo a Deluque, lo que significó un revés para la coalición del gobierno entrante, que cuenta con más de 60 parlamentarios en el Senado pero no logró mantener la disciplina. Este resultado es inédito en las últimas tres décadas, pues ningún jefe de Estado había perdido la Presidencia del Senado en su primer año de mandato.
La pelea personal que se trasladó al Congreso
El origen del conflicto se remonta a la campaña presidencial, cuando Uribe llamó “bandido” y “solapado” a Carlos Suárez, estratega de De la Espriella, quien respondió con ataques. Esa desconfianza persistió y se agravó cuando el presidente electo impulsó a Deluque por un “compromiso personal” y por su amistad con él y con Suárez, lo que fue interpretado en el uribismo como una imposición que pasaba por encima de la realidad política. El Centro Democrático, con 17 senadores, consideraba que le correspondía la presidencia de la cámara, frente a los 8 de La U, partido de Deluque. “¿Cómo no te vas a mosquear si te ponen de presidente del Congreso a un amigo de tu enemigo pasando por encima de la realidad política?”, expresó un senador electo del uribismo, citado por la revista Cambio.
“Los teníamos que aterrizar. Es que no puedes imponer a tu amigo de parranda por encima de la política pura y dura”.
Congresista del Centro Democrático, citado por Cambio
La votación también alimentó suspicacias sobre un eventual entendimiento entre petrismo y uribismo, especialmente en la Comisión de Acusaciones. Días previos, Uribe endureció mensajes y mencionó que personas cercanas a Gustavo Petro le habían hecho saber que el mandatario saliente quería reunirse con él, lo que desató especulaciones de un acercamiento coyuntural. Sin embargo, desde el Centro Democrático aclararon: “Lo único que queremos es darles garantías y si hay puntos de encuentro a futuro en proyectos, no vamos a ser obstinados. Eso no implica actuar en bloque siempre”, afirmó un miembro de la bancada citado por Cambio.
Disciplina del Pacto Histórico y gestos simbólicos
La disciplina interna del Pacto Histórico se apretó hasta el último momento. La senadora Carolina Corcho, integrante del Pacto, anunció en un chat interno: “Mi voto será por Honorio Henríquez como lo acordamos. Y voy a publicar mi voto por decisión libre para honrar el acuerdo de bancada”. A lo que su colega Agmeth Escaf respondió lacónicamente: “Ídem”. Para hacer visible su respaldo, algunos senadores usaron bolígrafo rojo al marcar la tarjeta, un gesto que fue captado por las cámaras de la plenaria. Este apoyo fue clave para la victoria de Henríquez, a pesar de que el Pacto Histórico debatió entre tres opciones antes de que Petro y la bancada insistieran en hacer público el voto para evitar indisciplinas.
La derrota de Deluque representa un revés político temprano para el gobierno entrante y para el ministro del Interior designado, Rodrigo Lara, quien había respaldado la candidatura. Además, la tarea protocolaria de imponer la banda presidencial el próximo 7 de agosto quedó en manos de un aliado de Uribe, no de uno de los hombres más cercanos al presidente electo, lo que subraya la distancia entre ambos sectores. Mientras tanto, el uribismo celebra haber recuperado un espacio que considera suyo por derecho propio, aunque el futuro político de la relación entre Uribe y De la Espriella permanece lleno de incertidumbre.












