El presidente Gustavo Petro vinculó directamente el asesinato del líder social Jader Durango Petro, ocurrido en Tierralta, Córdoba, a manos del Clan del Golfo, con una severa advertencia al presidente electo Abelardo de la Espriella sobre el posible renacer del narcoparamilitarismo en esa región. En una serie de mensajes difundidos el 17 de julio de 2026 a través de su cuenta en la red social X, el mandatario también publicó una demanda de nulidad electoral contra la elección de De la Espriella, en un documento de 61 páginas dirigido a la Sección Quinta del Consejo de Estado, que impugna la Resolución E-3181 del 24 de junio de 2026, mediante la cual el Consejo Nacional Electoral declaró electos a Abelardo de la Espriella y a su compañero de fórmula, José Manuel Restrepo.
Petro afirmó que el asesinato de Jader Durango, a quien describió como periodista, educador y líder social, constituye una especie de «vendetta» similar a la de la mafia italiana, y lo presentó como una señal de lo que podría ocurrir si el nuevo gobierno se aparta del camino de la reforma agraria que su administración impulsó. «Veremos renacer el narcoparamilitarismo en Córdoba o Córdoba debe seguir el camino de la reforma agraria que construí», escribió el presidente, quien agregó que durante su gobierno no hubo un solo muerto en el proceso de redistribución de tierras. Según Petro, se logró avanzar en la democratización de la tenencia de la tierra entregando 361.000 hectáreas al campesinado colombiano, y dejó otras 500.000 hectáreas de tierra fértil aún sin adjudicar en el fondo de tierras, las cuales, en sus palabras, «son para el campesinado de Colombia y para nadie más».
«Asesinado por el clan del Golfo (…) periodista y educador, líder social. En la mafia italiana llamaban a eso vendetta»
Gustavo Petro, presidente de Colombia
El pronunciamiento del presidente incluyó un llamado directo al campesinado de Córdoba, Sucre y Bolívar para que se coordinen de inmediato y defiendan la tierra conseguida para la producción de alimentos. «Tierra y Libertad en las sabanas de Córdoba, Sucre y Bolívar», exclamó Petro, quien además advirtió que si Abelardo de la Espriella, a quien calificó como descendiente de terratenientes, obedece a sus familiares, «sabremos que volverá el atraso y la sangre derramada». En ese contexto, el mandatario planteó una disyuntiva: «Volvemos al feudalismo sanguinario de los terratenientes o el campesinado es capaz de defender la tierra, el agua y el alimento».
La demanda de nulidad electoral y los «testigos digitales»
Paralelamente, Petro publicó en su cuenta de X un archivo PDF con la demanda de nulidad electoral contra la elección presidencial de 2026. «Aquí se encuentra la demanda de nulidad de la elección presidencial del 2026. Su lenguaje técnico será explicado en videos que traduzcan hacia la comunicación popular», anunció el presidente. Según lo que informó, la demanda está respaldada por 70.000 ciudadanos que actuaron como «testigos digitales», quienes habrían descubierto, a través del análisis de metadatos de documentos subidos a internet por el software de escrutinios electorales, una supuesta manipulación algorítmica del voto real. Petro afirmó que «lograron descubrir en las trazas dejadas por los metadatos de los documentos subidos a internet por el software de escrutinios electorales, la manipulación algorítmica que hubo del voto real de la ciudadanía colombiana». La demanda está dirigida a la Sección Quinta del Consejo de Estado y busca anular la resolución del CNE que declaró electos a De la Espriella y Restrepo.
«Logré avanzar en la democratización de la tenencia de la tierra en 361.000 hectáreas al campesinado de Colombia. 500.000 más que quedan en el fondo de tierras para que Abelardo, descendiente de terratenientes, se las entregue al campesinado de Córdoba»
Gustavo Petro, presidente de Colombia
En sus declaraciones, Petro insistió en que la decisión de De la Espriella sobre el destino de las tierras será la que defina si Córdoba retorna a la violencia paramilitar o sigue por la senda de la reforma agraria. «Creo que llegó el momento de romper la cerca», escribió el presidente, en un mensaje que trasciende lo electoral para convertirse en una advertencia sobre el conflicto social y territorial. El asesinato de Jader Durango y la demanda de nulidad se inscriben así en un escenario de creciente tensión entre el gobierno saliente y la administración entrante, en medio de acusaciones de fraude y de un llamado a la movilización campesina que recuerda los lemas históricos de la lucha por la tierra en la región Caribe.











