Informe de Así Vamos en Salud alerta por brechas de vacunación y rebrote de enfermedades en Colombia

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Un nuevo informe de la organización Así Vamos en Salud enciende las alarmas sobre el estado de la salud pública en Colombia. El Segundo Informe Anual de Salud Pública, correspondiente a los datos de 2025 y difundido este año, revela que las brechas regionales en vacunación no solo persisten, sino que coinciden directamente con el aumento de enfermedades prevenibles, especialmente entre niños y adolescentes. El análisis, basado en datos oficiales del Instituto Nacional de Salud, evidencia que las barreras geográficas, sociales, económicas y de infraestructura sanitaria limitan el acceso equitativo a la inmunización en todo el territorio nacional.

Las cifras son contundentes. Mientras que en Bogotá la cobertura de la tercera dosis de la vacuna pentavalente en menores de un año alcanza el 99,32 por ciento, en departamentos como Vichada apenas llega al 52,94 por ciento, una diferencia de 46,38 puntos porcentuales. Esta brecha se repite con Vaupés, Chocó, Magdalena, Norte de Santander, Sucre y Bolívar, donde la distancia con la capital supera los 12 puntos. En el caso de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), principal factor de riesgo para cáncer de cuello uterino, la situación es similar: Boyacá registró la cobertura más alta con 79,38 por ciento, mientras que Vichada nuevamente ocupa el último lugar con 33,47 por ciento. Ninguna entidad territorial logró superar el 80 por ciento en esta vacuna.

El rezago en inmunización tiene consecuencias directas en el resurgimiento de enfermedades transmisibles. El informe reporta 120.070 casos de dengue, con 135 muertes confirmadas y una tasa de hospitalización del 45,7 por ciento. La fiebre amarilla, que comenzó a circular en departamentos donde antes no se había identificado como Tolima, Calcas y Cauca, sumó 125 casos y 46 fallecimientos, de los cuales más del 90 por ciento eran personas no vacunadas. La malaria, que en 2024 registró 127.600 casos, dejó 77.863 casos preliminares en 2025, y solo en el primer semestre de 2026 se contabilizaron más de 31.000 casos. La tosferina, por su parte, aumentó en 1.123 casos con respecto al año anterior y provocó 32 fallecimientos, 27 más que en 2024. La tuberculosis pulmonar presenta una incidencia de 30,2 casos por cada 100.000 habitantes, y los casos resistentes aumentaron en 23, llegando a 632. La sífilis congénita alcanza una tasa de 4,5 casos por cada 1.000 nacidos vivos, muy lejos de la meta nacional de 0,5. En cuanto al VIH, se reportaron 17.501 nuevos casos preliminares en 2025. Finalmente, la mortalidad por enfermedad diarreica aguda en menores de cinco años se ubica en 2,74 muertes por cada 100.000 habitantes, reflejando desigualdades en el acceso a agua potable y saneamiento básico.

«El país enfrenta un panorama complejo, caracterizado por rezagos en inmunización y el resurgimiento o aumento de enfermedades transmisibles que representan un reto para el sistema de salud»

Así Vamos en Salud, Segundo Informe Anual de Salud Pública

La recuperación de las coberturas de vacunación tras la pandemia de covid-19 avanza, pero es insuficiente para cerrar las brechas territoriales. El promedio nacional de vacunación se acerca al 85 por ciento, pero este dato oculta profundas desigualdades. Así Vamos en Salud advierte además sobre inconsistencias en las cifras oficiales de dengue grave, que presentan tres registros distintos —2.181, 1.278 y 1.369 casos—, lo que dificulta la evaluación del riesgo real. La fiebre amarilla se ha expandido a regiones sin antecedentes, y el aumento de tosferina refuerza la urgencia de vacunar tanto a niños como a mujeres gestantes. La sífilis congénita, por su parte, evidencia fallas en el diagnóstico prenatal, la educación sexual y el acceso a servicios de salud.

Ante este panorama, la organización recomienda fortalecer las capacidades en los territorios con menores coberturas, intensificar la vigilancia epidemiológica y desarrollar estrategias diferenciadas que permitan superar las barreras geográficas, sociales y económicas. El informe deja claro que, sin una intervención focalizada, las enfermedades prevenibles seguirán cobrando vidas y profundizando las inequidades en salud en Colombia.

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