La exsenadora Paloma Valencia, una de las figuras más representativas del Centro Democrático y del uribismo en el Congreso colombiano, anunció el cierre definitivo de su ciclo legislativo tras doce años ininterrumpidos en el Senado de la República. En un mensaje cargado de balance político y personal, la excandidata presidencial confirmó que no volverá a ocupar una curul, argumentando que “el futuro del país se forja desde el hogar”. Su llegada al Capitolio Nacional se produjo en 2014 de la mano del expresidente Álvaro Uribe Vélez, y desde entonces se consolidó como una de las voces más combativas de la oposición conservadora.
Durante su extensa carrera parlamentaria, que abarcó desde 2014 hasta lo que sería el periodo 2022-2026, Valencia construyó un perfil de alta exposición pública en la Comisión Primera del Senado, donde lideró debates de control político sobre grupos armados ilegales, la política de paz total del gobierno actual, y el manejo de Colpensiones y la reforma pensional. Su paso por el Legislativo estuvo marcado por la defensa del campo colombiano, la protección de los ahorros pensionales y una férrea oposición jurídica e institucional al ejecutivo de Gustavo Petro.
Balance de una década de gestión legislativa
En su despedida, Valencia hizo un recuento de las iniciativas que marcaron su gestión. Destacó especialmente la aprobación de la Ley de la Panela y la Ley del Café, dos normas que buscan “proteger productos tradicionales del campo y el sustento de miles de familias”, según sus propias palabras. También impulsó la llamada “escalera de la formalidad”, definida por ella como “una ruta de crecimiento viable para los emprendedores, sin cargas que impidan avanzar”, así como el bono escolar y el programa Estado Contigo, enfocado en el acompañamiento a la maternidad.
Entre los hitos más polémicos de su gestión se encuentra la acción judicial que logró la eliminación del Ministerio de la Igualdad, una decisión que generó amplio debate nacional. También promovió una reforma para el tratamiento diferenciado de la fuerza pública en la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), en línea con su postura crítica frente a los acuerdos con las Farc. En materia de créditos agropecuarios, defendió que “las oportunidades reales para el campo empiezan con financiación directa”.
«Se mide en vidas impactadas, productores protegidos, familias acompañadas e instituciones defendidas»
Paloma Valencia, exsenadora
Oposición firme y diálogo como sello
Valencia no solo se distinguió por su activismo legislativo, sino también por su papel como referente de la campaña del “no” en el plebiscito de 2016. En los últimos años, su labor se centró en denunciar presuntas irregularidades y sobrecostos en Colpensiones, cuestionar los resultados de la política de paz total y criticar la consulta popular impulsada por el Gobierno, a la que calificó como costosa e ineficaz. Incluso quienes disienten de sus posturas la reconocen como una interlocutora abierta al diálogo: “La política puede ejercerse con respeto”, afirmó en su mensaje de cierre.
Entre otras iniciativas que impulsó se encuentra la Ley de honores a Rafael Núñez y distintas causas ligadas a la conmemoración del voto femenino en Colombia. Su salida del Senado se produce en un momento de fuerte polarización, pero su legado legislativo deja huella en sectores agropecuarios, en la defensa de los ahorros pensionales y en la construcción de una oposición basada en fundamentos jurídicos. “Las trayectorias verdaderas se construyen sirviendo”, sostuvo al despedirse de la corporación.
La decisión de no volver al Congreso, según explicó la propia Valencia, responde a una convicción personal y familiar. En su mensaje final, recalcó que “el futuro del país se forja desde el hogar”, una frase que sintetiza su giro hacia la vida privada tras doce años de intensa actividad política en el Senado de la República.












