Concejal de Bogotá pide respaldo para guardias anticolados tras 230 agresiones

Compartir en redes sociales

Durante la más reciente sesión del Concejo de Bogotá, el concejal Juan David Quintero elevó un contundente llamado al alcalde Carlos Fernando Galán para que brinde un respaldo integral —institucional, político y operativo— a los guardias anticolados de Transmilenio. La solicitud surge en medio de una preocupante escalada de violencia: más de 230 agresiones contra estos trabajadores fueron reportadas durante el segundo trimestre de 2026, una cifra que refleja un incremento sostenido mes a mes. Según los datos presentados por el cabildante, en marzo se registraron 77 ataques, mientras que en abril la cifra se disparó a 184 casos.

Quintero fue enfático al señalar que la situación no es un asunto menor y que la respuesta de la administración distrital debe ir mucho más allá de los simples llamados a la convivencia. “No podemos seguir normalizando que pedirle a una persona que pague el pasaje pueda terminar en una puñalada, un martillazo o una golpiza. Los guardas están poniendo el cuerpo para recuperar Transmilenio y la Alcaldía tiene que respaldarlos”, expresó el concejal desde la tribuna. Para dimensionar la gravedad del fenómeno, Quintero recordó dos ataques específicos que evidencian la crudeza de las agresiones: un guardia fue atacado con un martillo en el Portal 20 de Julio, donde el casco de seguridad le salvó la vida; y una trabajadora fue agredida con un arma cortopunzante en el Portal Suba por un presunto agresor que, según se conoció, ya tenía antecedentes por lesiones personales y violencia intrafamiliar. A estos casos se suman otros ataques con tijeras, armas blancas, golpes, empujones y amenazas constantes.

Una crisis de autoridad que exige acciones concretas

El concejal advirtió que detrás de estas cifras se esconde una crisis de autoridad que afecta a todo el sistema de transporte. “Es violencia contra los trabajadores que intentan hacer respetar la regla más básica del sistema: pagar el pasaje”, subrayó. Ante este panorama, Quintero pidió medidas concretas que incluyen reforzar la presencia policial en las estaciones, instalar puertas anticolados que impidan el ingreso sin pago, establecer protocolos de reacción rápidos ante cualquier incidente y garantizar consecuencias judiciales efectivas para los agresores. “Alcalde Galán: los guardas necesitan saber que la Administración está de su lado cuando cumplen legítimamente su trabajo. Respaldarlos no significa permitir abusos. Significa establecer reglas claras, protegerlos y asegurar que quien los ataque responda ante la justicia”, declaró Quintero.

El llamado del concejal también se enmarca en un contexto de formación y profesionalización de los cerca de 3.000 guardias anticolados que operan en el sistema, de los cuales el 70% son mujeres y el 30% son personas que prestaron servicio militar. Quintero asistió recientemente a la graduación de los primeros guardias capacitados para “enfrentar la agresión sin escalar el conflicto, en especial a no dejarse provocar”. Esta formación busca que, incluso ante episodios de violencia, la respuesta sea proporcional y orientada a controlar la situación sin generar una escalada. Sin embargo, el concejal fue claro en que la capacitación no es suficiente si no va acompañada de un respaldo sólido por parte de la administración. “No se les puede pedir a los guardas que recuperen el sistema y después dejarlos solos cuando son atacados. Protegerlos es proteger al usuario que sí paga, recuperar la autoridad y defender lo público”, concluyó.

“No podemos seguir normalizando que pedirle a una persona que pague el pasaje pueda terminar en una puñalada, un martillazo o una golpiza. Los guardas están poniendo el cuerpo para recuperar Transmilenio y la Alcaldía tiene que respaldarlos”

Juan David Quintero, concejal de Bogotá

Quintero también reconoció que los guardias anticolados “no son la solución definitiva” al problema de la evasión y que el sistema necesita, a largo plazo, estaciones con puertas y sanciones efectivas para quienes se cuelan. Por ahora, la urgencia es detener la ola de agresiones que pone en riesgo la integridad de quienes día a día intentan hacer cumplir la regla más básica del transporte público capitalino: pagar el pasaje.

Sigue leyendo