En un balance que enciende las alarmas sobre el futuro del sector, el presidente de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), Guillermo Herrera, alertó que la industria de la vivienda acumula 36 meses consecutivos de caídas y reclamó al nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella la urgente recuperación de la confianza, a través de subsidios, bajas tasas de interés y menores costos de producción. Las declaraciones se producen en el marco del cambio de administración, donde el gremio ya ha iniciado reuniones con el nuevo ministro de Vivienda designado, buscando destrabar una crisis que, según las cifras, no da tregua.
El panorama es desolador para el sector constructor. Según el equipo de investigaciones económicas de Bancolombia, las ventas de vivienda durante el primer semestre de 2025 cayeron un 9,9 % frente al mismo periodo de 2024. El golpe es transversal, pero no es uniforme: la vivienda No VIS se contrajo un 16,5 %, mientras que la vivienda de interés social (VIS) registró una caída del 6,6 %. Más preocupante aún es que las ventas actuales se sitúan un 12,1 % por debajo de las registradas en el primer semestre de 2019 y un alarmante 40,7 % por debajo del máximo histórico alcanzado en 2022. Adicionalmente, las iniciaciones de vivienda tocaron su cifra más baja desde 2011, lo que anticipa un futuro inmediato complejo para la generación de empleo y la dinámica del mercado.
El diagnóstico de un sector en picada
Guillermo Herrera fue contundente al describir la relación que el gobierno saliente de Gustavo Petro mantuvo con el sector constructor, a la que calificó como una de las principales causas de la crisis. “Este avión iba en picada, porque el piloto se puso a pelear con los tripulantes”, afirmó el dirigente gremial en declaraciones a Revista Semana, en una clara alusión a los constantes roces y descalificaciones que, según Camacol, provinieron del Ejecutivo. “Se le tildó hasta de cartel de estafadores”, agregó Herrera, refiriéndose a los ataques que, a su juicio, destruyeron la confianza y frenaron la inversión. A este ambiente adverso se suma el impacto de los “aranceles inteligentes” que encarecieron el acero, un insumo clave para la construcción, elevando los costos de producción en un momento en que la demanda ya estaba contraída.
De cara al futuro inmediato, las proyecciones son sombrías si no se toman medidas drásticas. Camacol estima que, de continuar la tendencia actual, para 2026 la población cesante del sector podría alcanzar las 156.000 personas. Actualmente, la tasa de desempleo del sector ya es la más alta de toda la economía, situándose en un 13,1 %. Ante este escenario, el gremio ha puesto sobre la mesa una serie de propuestas trabajadas de manera conjunta con Asocajas y Asobancaria, entre las que destaca la reducción de las tasas de interés a un 2 % real, junto con un ambicioso programa de subsidios. La meta, según Herrera, es ambiciosa pero necesaria: alcanzar la cifra de un millón de propietarios, lo que requiere desbloquear el acceso a la vivienda para los hogares de ingresos medios y bajos que, pese a tener intención de compra, se quedan por fuera del cierre financiero por falta de apoyo estatal. En este contexto, el programa de subsidios Mi Casa Ya se transformaría en una nueva iniciativa denominada Casa Milagro.
«Este avión iba en picada, porque el piloto se puso a pelear con los tripulantes»
Guillermo Herrera, presidente de Camacol
En este sensible momento de transición gubernamental, la primera tarea que Camacol le encomienda al nuevo ministro de Vivienda es, precisamente, recomponer el tejido de confianza entre el Estado, las constructoras, los bancos, las cajas de compensación y los hogares colombianos. Herrera insiste en que los subsidios son determinantes para destrabar la demanda, ya que sin ellos, muchas familias, incluso con la mejor intención de compra, no logran completar el cierre financiero. El llamado es claro y urgente: el nuevo gobierno tiene en sus manos la posibilidad de frenar la picada de un sector que es motor fundamental de la economía y del sueño de la vivienda propia para millones de colombianos.












