Habitantes de la vereda Las Pilas, en el corregimiento Villa Colombia del municipio de Jamundí, Valle del Cauca, denunciaron que un predio rural de la zona está siendo utilizado por el frente Jaime Martínez de las disidencias de las Farc como centro de cautiverio para personas secuestradas en el suroccidente del país. Según versiones recogidas por la comunidad, al lugar habrían sido trasladadas varias víctimas en los últimos días, luego de que la revista Semana revelara el pasado 1 de noviembre de 2025 la existencia de un punto similar entre las veredas La Cabaña y Berlín, en el corregimiento San Antonio del mismo municipio. Tras la exposición de aquel caso, los señalados responsables habrían reubicado a los cautivos en este nuevo predio para evadir la presión de las autoridades.
Los pobladores observaron la llegada de varias personas privadas de la libertad a dos predios de la región, en medio de un contexto de creciente inseguridad que atribuyen al control territorial que ejerce el frente Jaime Martínez. Esta estructura armada, que surgió tras el Acuerdo de Paz de 2016 y se consolidó entre 2017 y 2018 con antiguos integrantes de las Farc que no se desmovilizaron, mantiene retenes ilegales, procesos de carnetización y extorsiones en la zona, además de recurrir al secuestro como una de sus principales fuentes de financiación. Las víctimas, según las denuncias, son captadas mediante engaños o falsos negocios dirigidos a personas con capacidad económica, lo que explica el incremento de cuatro secuestros en menos de una semana en el departamento del Cauca, casos que refuerzan la hipótesis de un traslado sistemático hacia Jamundí.
El frente Jaime Martínez ha sido responsable de acciones violentas de alto impacto durante 2025. Entre ellas se registra un ataque con drones contra un puesto militar en el río Naya, que dejó tres soldados muertos, y un atentado con explosivos frente a la base aérea Marco Fidel Suárez en Cali, donde al menos seis personas fallecieron y más de sesenta resultaron heridas. La Defensoría del Pueblo, por su parte, ha emitido alertas tempranas que advierten sobre el fortalecimiento de esta estructura en el norte del Cauca y el sur del Valle del Cauca, con riesgos de desplazamiento forzado, confinamiento, reclutamiento ilícito y control social. En la vereda Las Pilas, los habitantes aseguran que ni siquiera han podido recuperar el cuerpo de una persona fallecida en zona rural debido a las restricciones impuestas por los grupos armados.
Control territorial y economías ilegales
El área de influencia del frente Jaime Martínez abarca municipios del Valle como Jamundí, Dagua y Buenaventura, y del Cauca como Buenos Aires, Suárez, Morales, Santander de Quilichao y Timba. Allí la estructura controla economías ilegales que incluyen narcotráfico, minería ilegal y extorsiones. Un caso ilustrativo fue el secuestro de una comerciante identificada como Sonia, propietaria de un establecimiento turístico, quien fue plagiada por hombres armados en su propio negocio y liberada horas después, sin que hasta el momento se conozcan detalles oficiales de la investigación. Las denuncias de los pobladores de Jamundí evidencian que, pese a los operativos de las autoridades, la presencia de las disidencias se mantiene firme y el cautiverio sigue siendo una herramienta de presión y financiación en la región.












