Petro entregará el poder a De la Espriella el 7 de agosto de 2026

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En una jornada que promete ser histórica y cargada de tensiones políticas, el presidente Gustavo Petro dejará el poder el próximo 7 de agosto de 2026, cuando Abelardo de la Espriella asuma como nuevo mandatario de Colombia tras imponerse en la segunda vuelta electoral. La transmisión de mando, que tradicionalmente se realiza en el Capitolio de Bogotá, sede del Congreso de la República, enfrenta este año un complejo debate sobre su ubicación, luego de que De la Espriella propusiera realizarla en una guarnición militar fuera de la capital, mientras que Petro ha prohibido a las Fuerzas Armadas ceder cualquier recinto castrense o policial para la ceremonia. La fecha, establecida por la Constitución colombiana en conmemoración de la batalla de Boyacá, marca el fin de un mandato de cuatro años y el inicio de un nuevo periodo que se extenderá hasta 2030.

El triunfo de De la Espriella se definió por un margen mínimo del 0,96% de los votos sobre Iván Cepeda en la segunda vuelta del pasado 21 de junio, lo que ha dejado un clima de polarización extrema y una transición que diversos analistas califican como una de las más tensas de las últimas décadas. En las semanas posteriores a los comicios, se han multiplicado las denuncias de intentos de golpe de Estado, así como las movilizaciones tanto del oficialismo como de la oposición. Petro, en un mensaje a la ciudadanía, ha convocado a movilizarse el mismo 7 de agosto para defender las reformas sociales que impulsó durante su gestión, mientras que Cepeda ha advertido que promoverá una “desobediencia civil pacífica” si el nuevo gobierno no responde a cuatro exigencias clave: aclarar la doble nacionalidad del presidente electo, investigar eventuales vínculos con agencias de seguridad extranjeras, garantizar la protección judicial de Petro y asegurar los derechos de la oposición.

El pulso por la sede de la investidura

La discusión sobre el lugar de la transmisión de mando ha escalado a un debate institucional de gran calado. De la Espriella, quien busca reforzar sus vínculos con las Fuerzas Armadas desde el primer día de su gobierno, insiste en que el acto se realice en una guarnición militar fuera de Bogotá. Sin embargo, cualquier cambio en la sede requiere la aprobación formal del Congreso mediante una proposición que podrá iniciarse el próximo 20 de julio, cuando se instale el nuevo legislativo. Ante este escenario, el presidente electo explora alternativas, como una sesión virtual del Congreso o que los legisladores se desplacen a una instalación militar.

«Loquitos»

Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia

Con esa contundente expresión, De la Espriella se refirió a quienes impulsan acciones de desobediencia civil, y aseguró que cualquier hecho violento será enfrentado con toda la fuerza del Estado. Mientras tanto, la incertidumbre sobre si la ceremonia se desarrollará en el Capitolio, en un cuartel militar o de manera virtual mantiene en vilo a un país que espera con atención los próximos movimientos políticos y legislativos, en medio de una transición que promete definir el rumbo de Colombia para los siguientes cuatro años.

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