La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) abrió una investigación formal contra el concesionario Autos Italianos de Colombia por presuntas irregularidades en la venta de vehículos Ferrari, luego de que un grupo de compradores denunciara que la empresa recibió adelantos de hasta más del 50% del valor total de los automóviles y no cumplió con la entrega. La superintendente Cielo Rusinque confirmó el anuncio el pasado 23 de julio de 2025, aunque reconoció que la entidad no ha recibido denuncias formales de los afectados, sino que se enteró del caso a través de medios de comunicación.
Entre los empresarios y coleccionistas que realizaron pagos anticipados se encuentra Antonio Mendivil, quien abonó 30.000 dólares para «apartar» un vehículo, siguiendo la indicación de un asesor del concesionario. Dos meses después, Mendivil asegura que no ha recibido respuestas ni ha podido contactar a representantes de Ferrari en Colombia. «Trabajan con el dinero de uno. No sabíamos. Yo no sabía», declaró el empresario, visiblemente afectado por la situación.
Requerimiento de la SIC al concesionario
La SIC envió el martes anterior un documento de cuatro páginas con 15 preguntas a Autos Italianos de Colombia, otorgando un plazo de 10 días hábiles para que la empresa responda. La superintendente Rusinque explicó en detalle el contenido del requerimiento: «Enviamos el martes una lista de requerimientos a Autos Italianos de Colombia; dimos un plazo de 10 días hábiles. Es un documento de cuatro páginas con 15 preguntas que nos permitirán establecer los términos de esa publicidad, condiciones del cumplimiento de garantía para afectados y así poder tomar las acciones correspondientes». La entidad indaga sobre los clientes que pagaron y no recibieron vehículos, las condiciones comerciales pactadas, los tiempos de entrega prometidos, la relación contractual con Ferrari y el protocolo para garantizar la entrega de los vehículos vendidos antes de la posible terminación del acuerdo.
«Estuvimos revisando o verificando en las diferentes delegaturas jurisdiccionales, en la delegatura de protección al consumidor, y no hay formalmente ninguna denuncia por parte de estas personas afectadas»
Cielo Rusinque, superintendente de Industria y Comercio
La investigación se originó a partir de la sospecha de que el concesionario ya no contaba con un acuerdo vigente con Ferrari al momento de realizar las ventas, lo que configuraría una posible estafa. Rusinque amplió el contexto: «Lo que tenemos conocimiento obedece al cierre de esa relación comercial que existía de la casa matriz con un agente comercial o un concesionario aquí en Colombia». Los compradores habían realizado pagos anticipados bajo la promesa de una entrega más rápida, pero ahora temen que la empresa no tenga capacidad para importar y distribuir los vehículos de la marca italiana.
La SIC espera que, una vez analizadas las respuestas del concesionario, se puedan tomar las acciones correspondientes para proteger a los consumidores afectados y determinar si existió una violación a las normas de protección al consumidor y publicidad engañosa. Mientras tanto, Antonio Mendivil y otros compradores permanecen a la espera de una solución que hasta ahora no llega, mientras la investigación avanza en su fase inicial.












