La muerte de Sara Milena Echeverría Alcendra, de 31 años, durante una lipoescultura en la Clínica Diamanti Boutique de Barranquilla ha desatado una investigación judicial por posibles irregularidades en el procedimiento y la atención médica. La mujer, residente del barrio El Manantial de Soledad, falleció por un paro cardiorrespiratorio mientras era intervenida en el quirófano del centro estético, ubicado en la calle 81 entre carreras 46 y 47, en el norte de la ciudad. El cuerpo fue trasladado a Medicina Legal para la autopsia, mientras que el CTI de la Fiscalía avanza en la recolección de pruebas para determinar la causa exacta del deceso y establecer si hubo negligencia.
Sara Milena se había preparado durante cerca de cuatro meses para la cirugía, que incluía procedimientos en senos, abdomen y corrección de una hernia umbilical. Bajo la supervisión de un nutricionista, logró reducir su peso de aproximadamente 100 a 69 kilogramos. Un mes antes de la intervención fue declarada apta por los médicos, y una semana antes realizó exámenes generales con resultados satisfactorios. Su padre, Roiser Echeverría, afirmó que ella cumplió con todos los requisitos: «Ella hizo todo el procedimiento como era, entregó sus exámenes mucho antes y salió todo bien». Sin embargo, durante la cirugía, la paciente sufrió un paro cardiorrespiratorio y el equipo médico intentó reanimarla sin éxito.
Un seguro que no se cumplió
El esposo de la víctima, Carlos Andrés Hernández Fuentes, reveló que la familia pagó un total de 65 millones de pesos por el procedimiento, más dos costos adicionales que resultaron cruciales: 2 millones y medio de pesos para la bomba de dolor y 800 mil pesos para un seguro de traslado a una Unidad de Cuidados Intensivos en caso de complicaciones. “Me pidieron $2′500.000 más para la bomba de dolor y $800.000 para un seguro que, si ella se complicaba, la trasladaban a otra clínica para UCI y primeros auxilios, algo que nunca hicieron”, denunció Hernández. La familia asegura que la clínica no contaba con UCI propia, pese a que el seguro fue contratado precisamente para garantizar la atención en un centro de mayor complejidad si surgía una emergencia.
«A las mujeres que se queden como están. Si Dios las manda así, que se queden así. El marido que la quiera como es»
Roiser Echeverría, padre de la víctima
El padre de Sara Milena, visiblemente consternado, hizo un llamado a las mujeres para que eviten someterse a cirugías estéticas innecesarias y pidió a las autoridades que no dejen el caso en la impunidad. Su hermano, Luis Echeverría, expresó con dolor: “Díganle a sus hermanas lo mucho que las quieren, porque hoy se lo dije a mi hermana, pero ella ya no me escuchaba”. La víctima deja dos hijos de 12 y 7 años, quienes ahora quedan al cuidado de su padre y su familia.
Investigación en curso y silencio de la clínica
Hasta el momento, ni el cirujano plástico, estético y reconstructivo Carlos Espinoza ni la Clínica Diamanti Boutique han emitido pronunciamiento público sobre lo ocurrido. La Fiscalía, a través del CTI, y Medicina Legal adelantan las investigaciones forenses para esclarecer los hechos. La noticia, que inicialmente fue publicada por el medio local Zona Cero y retomada por El Tiempo, ha generado indignación en Barranquilla y el país, y pone nuevamente en el centro del debate los riesgos de las cirugías estéticas en centros que no cuentan con la infraestructura hospitalaria adecuada para atender emergencias vitales.












