Estados Unidos impuso un arancel del 12,5% a las importaciones colombianas, luego de que una investigación de la Oficina del Representante Comercial de ese país (USTR) determinara que Colombia carece de controles suficientes contra el trabajo forzoso en sus cadenas de suministro. La medida, anunciada el jueves 23 de julio de 2026 por el representante comercial Jamieson Greer, entra en vigor a las 12:01 a. m. del viernes 24 de julio de 2026 y aplica a todos los productos colombianos que ingresen al mercado estadounidense, incluso aquellos que hasta ahora estaban libres de aranceles bajo el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambos países.
Este nuevo gravamen reemplaza la tarifa temporal del 10% que se aplicaba desde febrero de 2026 bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio, un mecanismo con vigencia limitada de 150 días que expiraba esta semana. Para evitar que el arancel dejara de aplicarse, la administración del presidente Donald Trump lo trasladó a la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que no tiene fecha de expiración automática sino revisiones cada cuatro años. De esta forma, el incremento neto efectivo para Colombia es de 2,5 puntos porcentuales, pasando del 10% al 12,5%.
Investigación a 54 economías
La decisión estadounidense se enmarca en un paquete más amplio que afecta a 54 economías investigadas por la USTR. Según explicó Greer, el gobierno de EE. UU. considera que “décadas de persuasión moral no han erradicado el trabajo forzoso de las cadenas de suministro globales” y que sus socios comerciales deben fortalecer los controles para evitar la importación de productos elaborados mediante esta práctica. La investigación no implica una acusación directa a Colombia de producir bienes con trabajo forzoso, sino que el país no cuenta con medidas suficientemente estrictas para restringir el ingreso de esos productos a su territorio.
“El presidente Trump reconoce que décadas de persuasión moral no han erradicado el trabajo forzoso de las cadenas de suministro globales. Estados Unidos mantiene una prohibición de importación de productos elaborados con trabajo forzoso desde hace casi un siglo y la aplica rigurosamente; ya es hora de que nuestros socios comerciales hagan lo mismo”.
Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos
El nuevo arancel del 12,5% tiene implicaciones profundas para el comercio bilateral. Según un análisis de la Dirección de Asuntos Económicos de Analdex, los productos colombianos que hasta ahora gozaban del 0% de arancel bajo el TLC quedarán sujetos al nuevo gravamen, lo que encarece su acceso al mercado estadounidense. Además, al estar cobijado por la Sección 301, un marco legal permanente, se reducen las posibilidades de eliminar el arancel en el corto plazo. El mecanismo de revisión obligatoria se realiza cada cuatro años, aunque los aranceles pueden prorrogarse si una empresa o industria beneficiada lo solicita, como ocurre con los gravámenes impuestos a China desde 2018.
La medida representa un duro golpe para las exportaciones colombianas, que ya venían siendo afectadas por la incertidumbre comercial global. Sectores como el textil, el agrícola y el manufacturero serán los más impactados, al perder la ventaja arancelaria que ofrecía el TLC vigente. La administración Trump justifica la acción como un paso necesario para que sus socios comerciales alineen sus controles contra el trabajo forzoso con los estándares estadounidenses, en un contexto donde la Casa Blanca ha endurecido su política comercial bajo el lema de “Comprar Americano”.












