En una decisión que ya genera polémica incluso antes de asumir el cargo, el presidente electo Abelardo de la Espriella designó a Didier Blanco como nuevo director de la Unidad Nacional de Protección (UNP). El anuncio se realizó el pasado 23 de julio y sitúa al frente de la entidad encargada de salvaguardar la vida de líderes sociales y defensores de derechos humanos a un hombre que llega vinculado al escándalo por presunto abuso sexual que involucra al senador Alejandro Bermeo, de Salvación Nacional. Blanco, quien es psicólogo, abogado penalista y poligrafista, deberá hacerse cargo de una institución que, según admitió el propio De la Espriella, busca «recuperar la confiabilidad y la credibilidad» tras años de cuestionamientos por corrupción y clientelismo.
La designación no solo responde a un perfil técnico, sino que obedece directamente a una cuota política del senador Bermeo, quien compartió fórmula electoral con Blanco para las elecciones de 2026, cuando Bermeo aspiraba al Senado y Blanco a la Cámara de Representantes. El nuevo director de la UNP fue, además, candidato a la alcaldía de Ibagué en 2023 y gerente de la Unidad de Salud de esa ciudad (USI), cargo en el que, según concejales y medios locales, creó 300 cargos administrativos en apenas cuatro meses, lo que desencadenó una crisis financiera que aún es objeto de investigación.
El escándalo que lo precede
El vínculo más delicado de Blanco con el senador Bermeo se evidenció en el caso de presunto abuso sexual que involucra a la denunciante Ingrid Yamile Quinaya Tigreros. Según el expediente, Blanco actuó como puente entre Bermeo y las autoridades, recibiendo la información inicial sobre la exigencia de 100 millones de pesos que el abogado Óscar Alfonso Barrero habría pedido al congresista a cambio de no presentar la denuncia por abuso sexual. Fue Blanco quien coordinó con el Gaula el operativo que llevó a la captura en flagrancia del abogado por extorsión, y hoy figura como testigo en el proceso judicial que sigue su curso. Este hecho ha generado dudas sobre la independencia y la imparcialidad con la que el nuevo director podrá manejar una entidad que debe proteger a quienes denuncian precisamente este tipo de delitos.
Blanco no es ajeno a la controversia en el ámbito público. En redes sociales ha exhibido un estilo de vida excéntrico que incluye desde someterse voluntariamente a una prueba de polígrafo durante su campaña hasta publicar un video en el que aparece en bóxers sobre una cama rodeado de una considerable cantidad de dinero. Su cercanía con el exalcalde de Ibagué Andrés Hurtado, quien es investigado por peculado, y el hecho de que el abogado de Hurtado, Iván Cancino, haya sido anunciado como futuro ministro de Justicia de la administración De la Espriella, tejen una red de alianzas que, para sus críticos, compromete la credibilidad de la nueva gestión en la UNP.
«Firmaré un mandato y no me voy a detener a preguntar si una vida vale más que otra. Mi única prioridad será proteger vidas»
Didier Blanco, director designado de la UNP
En su presentación, Blanco intentó enviar un mensaje de renovación y firmeza para la entidad, afirmando que «la vida se protegerá sin activismo, sin distingo y sin corrupción». En un tono que buscaba ser esperanzador, aseguró que «bienvenidos a la era de una UNP renovada y reputada, donde todas las vidas son importantes, donde se protegerá al ser humano sin ningún distingo y donde no se dejará de hacer ni una sola actividad para garantizar la seguridad, los derechos y la dignidad de todas las personas que hagan parte del sistema de protección en Colombia». Sin embargo, el nombramiento llega en un momento en que la UNP es fuertemente criticada por su gestión bajo el gobierno de Gustavo Petro y con el antecedente inmediato del escándalo que rodea a su principal padrino político, lo que plantea interrogantes sobre si realmente se logrará esa anhelada renovación o si, por el contrario, la entidad seguirá siendo un fortín de intereses particulares.











