Ante un incremento desbordado de la demanda energética que ha llevado la red eléctrica a operar entre un 120% y un 170% de su capacidad nominal, Afinia, filial de EPM, se ha visto obligada a implementar cortes programados de energía en los municipios del sur de Bolívar, Cesar y Sucre. La medida, confirmada durante un debate de control político en el Concejo de Medellín, busca proteger la infraestructura eléctrica de daños mayores ante la presión extrema a la que está siendo sometida.
El gerente del Grupo EPM, John Maya Salazar, explicó que la costa Atlántica enfrenta las condiciones más complejas del país, con un aumento de la demanda que oscila entre el 10% y el 12%, una cifra que contrasta fuertemente con el promedio nacional del 2% al 3%. Este fenómeno, agravado por las altas temperaturas, ha disparado el consumo debido al uso intensivo de aires acondicionados, ventiladores y otros electrodomésticos. “Con unas condiciones de estos calores, pues hay que prender más aire acondicionado, más ventiladores, hay que hacer otras alternativas, más hielo, muchas más cosas que lo que hacen es consumir más energía”, señaló Maya Salazar, contextualizando la presión sobre el sistema.
Cortes como estrategia de protección
Ricardo Arango, gerente de Afinia, detalló ante los concejales que la red se encuentra «a tope» y que los sistemas de protección se disparan constantemente para salvaguardar los activos. Frente a esta realidad, la compañía ha optado por los cortes programados como una estrategia controlada para evitar apagones masivos o daños irreparables. “Los activos de la red están siendo empleados en más de un 120%, 150%, 170%. Los sistemas de protección de la red se disparan para proteger los activos efectivamente”, afirmó Arango, justificando la medida que afecta a cientos de hogares y comercios en la región.
Una crisis financiera y operativa profunda
El debate en el Concejo no solo abordó la crisis operativa, sino la delicada situación financiera de la compañía. La cartera de usuarios de Afinia asciende a cerca de 6 billones de pesos, mientras que las pérdidas reportadas en el primer trimestre alcanzaron los 238 mil millones de pesos. El índice de recaudo actual se sitúa en un crítico 80,2%, y las pérdidas de energía por contrabando llegan al 26,8%. A esto se suma un sobrecosto de prestación superior al 47% y una disminución patrimonial de más de un billón de pesos. La deuda del Gobierno nacional por opción tarifaria también supera el billón de pesos, agravando el panorama. Para enfrentar esta crisis, la compañía presentó un plan técnico que busca aumentar el recaudo del 80% al 95%.
El proyecto Atenea en la mira
En medio de la crisis, también se analiza la estrategia administrativa denominada “Atenea”, que propone dividir la atención del mercado en los departamentos de Cesar, Magdalena y sur de Bolívar a través de una nueva filial de EPM llamada Energía Atenea. Este plan contempla evaluar los resultados antes de una posible ampliación a otros territorios, con la expectativa de mejorar la eficiencia y el servicio en una región donde las pérdidas y la morosidad se han convertido en problemas estructurales.
«La demanda de energía en la costa Atlántica, que es la región del país con las condiciones más complejas, está aumentando entre el 10% y el 12%, crecimiento que llama la atención ya que el promedio general es a aumentar entre el 2% y 3% y a veces lo entendemos.»
John Maya Salazar, Gerente del Grupo EPM












