En una ceremonia cargada de simbolismo político e histórico, el presidente Gustavo Petro ordenó este viernes 24 de julio de 2026 el traslado de la espada de Simón Bolívar desde la Casa de Nariño hacia la Quinta de Bolívar, en el centro de Bogotá. El recorrido, que cubre apenas unas pocas calles del tradicional barrio La Candelaria, fue escoltado en todo momento por el Batallón Guardia Presidencial, en un gesto que el mandatario definió como el inicio de un «ostracismo» para el emblemático objeto hasta que se logre lo que llamó la «segunda independencia nacional». La medida se produce a solo dos semanas de que Petro entregue el poder al presidente electo Abelardo de la Espriella, el próximo 7 de agosto.
La espada, considerada una de las reliquias históricas más importantes de Colombia, permaneció durante los últimos cuatro años en una urna de vidrio dentro de la Casa de Nariño, desde donde fue testigo de la posesión de Petro el 7 de agosto de 2022. Ahora, el propio mandatario decidió devolverla a su lugar original, la Quinta de Bolívar, en un acto que coincide con el natalicio del Libertador. La pieza tiene una historia turbulenta: fue robada de la misma quinta el 17 de enero de 1974 por el Movimiento 19 de Abril (M-19), en la primera acción pública de esa guerrilla, y permaneció desaparecida durante 16 años, hasta que fue devuelta al Estado en 1990, tras la desmovilización del grupo y el acuerdo de paz con el gobierno de Virgilio Barco.
Un traslado con mensaje político
El presidente Petro, quien en varias ocasiones ha empuñado la espada durante actos públicos —como el 1 de mayo de 2025 en la conmemoración del Día Internacional del Trabajo—, anunció la decisión a través de su cuenta en la red social X, donde escribió: «Sale la espada de Bolívar de la Casa de Nariño. Espero que el pueblo bogotano la cuide. La espada sale hacia la Quinta de Bolívar en ostracismo. El 7 de agosto termina la independencia nacional de Colombia. La espada de Bolívar volverá a brillar cuando conquistemos la segunda independencia nacional». El mensaje, en un tono que mezcla épica y advertencia, fue respaldado por el senador del Pacto Histórico Orlando de la Oz, quien declaró durante el acto: «Hoy entregamos esa espada nuevamente a la Quinta de Bolívar para que allí repose y quien llegue el próximo 7 de agosto no termine botándola, desterrándola, como ha querido hacer con miembros de la oposición en Colombia. Bolívar, tu espada seguirá en pie de lucha y seguramente, pronto, en cuatro años, volverá a este palacio para seguir reivindicando los derechos de la gente más pobre de Colombia».
«Sale la espada de Bolívar de la Casa de Nariño. Espero que el pueblo bogotano la cuide. La espada sale hacia la Quinta de Bolívar en ostracismo. El 7 de agosto termina la independencia nacional de Colombia. La espada de Bolívar volverá a brillar cuando conquistemos la segunda independencia nacional»
Gustavo Petro, presidente de Colombia
«Hoy entregamos esa espada nuevamente a la Quinta de Bolívar para que allí repose y quien llegue el próximo 7 de agosto no termine botándola, desterrándola, como ha querido hacer con miembros de la oposición en Colombia. Bolívar, tu espada seguirá en pie de lucha y seguramente, pronto, en cuatro años, volverá a este palacio para seguir reivindicando los derechos de la gente más pobre de Colombia»
Orlando de la Oz, senador del Pacto Histórico
El valor histórico de la pieza
Más allá de su carga política, la espada trasladada es una de al menos seis que el historiador Juan Carlos Vela Correa ha identificado como vinculadas a Simón Bolívar. Una de ellas, elaborada con oro y diamantes, fue entregada al Libertador en Lima en 1825 y lleva las inscripciones «Unión y Libertad». La pieza que ahora regresa a la Quinta de Bolívar es la misma que el M-19 tomó como símbolo de su lucha y que, tras el pacto de paz, se convirtió en un emblema del gobierno de Petro, quien la integró incluso en la iconografía de su posesión presidencial. Con este traslado, el mandatario saliente busca dejar claro que su legado político, atado a la figura del Libertador, no termina con su mandato, sino que queda en resguardo a la espera de un nuevo capítulo que, según sus palabras, podría llegar en cuatro años.












