Una mujer que aseguró ser miembro de la Policía Nacional protagonizó la noche del sábado 25 de julio un violento altercado dentro de un bus de TransMilenio con destino a Usme, en Bogotá. En aparente estado de embriaguez, vestía una sudadera azul con blanco y gris y portaba un casco a la vista, mientras sostenía discusiones con varios pasajeros, a quienes increpó y acusó de robo. La situación escaló hasta que la mujer lanzó un puñetazo a un pasajero que le reclamó por su comportamiento, desatando la indignación de quienes viajaban en el vehículo.
Testigos grabaron el momento y difundieron las imágenes en redes sociales, especialmente a través de la cuenta Colombia Oscura en X. En los videos se observa a la mujer exigiendo los datos personales a un pasajero mientras lo retaba: “¿Cómo es su apellido? Ah, bueno. Porque le da temor, ¿cierto? Entonces, no hable cuando usted no sabe de leyes. No hable, no hable cuando usted no protege la ciudadanía. No hable cuando se sube a TransMilenio a robar”. Ante la actitud agresiva, otra pasajera intervino para pedirle moderación: “Señora, contrólese. Está hasta borracha, señora, contrólese. Está mal el problema de usted”.
Un carné oficial y un debate sobre la autoridad
Durante el incidente, la mujer mostró un carné que, según afirmó, la acredita como integrante de la Policía Nacional. Un pasajero le recordó que la autoridad debe actuar con uniforme, a lo que ella respondió: “Estoy en civil”. En su defensa, se dirigió a los demás ocupantes del bus diciendo: “Mi amor, soy de la ley. Lo siento, soy de la ley. ¡Soy de la ley! Lo siento. Pero la delincuencia toca acabarla”. Las imágenes también revelan que la mujer porta un tatuaje visible en una de sus manos. Al final del altercado, otra pasajera logró intervenir para calmar la situación, aunque no se reportaron afectados ni daños materiales.
“Mi amor, soy de la ley. Lo siento, soy de la ley. ¡Soy de la ley! Lo siento. Pero la delincuencia toca acabarla”.
Mujer no identificada, a los pasajeros del bus
Hasta ahora no hay pronunciamientos oficiales de la Policía Nacional sobre la identidad de la mujer ni sobre posibles consecuencias administrativas. El caso ha generado un intenso debate en redes sociales, donde se cuestiona tanto el ejercicio de la autoridad fuera de servicio como el consumo de alcohol entre funcionarios públicos, mientras algunos ponen en duda la veracidad de que la mujer sea realmente una integrante de la institución. La escena añade un nuevo capítulo a las recurrentes tensiones entre ciudadanos y uniformados en el sistema de transporte capitalino.












