En un hecho que ha consternado a la comunidad de Valledupar, Óscar Eduardo Rodríguez Amaya fue capturado como presunto responsable del feminicidio de Yasleidis María Martínez Jiménez, una mujer de 31 años cuyo cuerpo fue hallado con signos de violencia en zona rural de la capital cesarense. La detención se produjo la noche del pasado 24 de julio en el barrio San Fernando, cuando el sospechoso se encontraba internado en un centro asistencial por presentar lesiones en las manos y haber ingerido una sustancia tóxica, en lo que las autoridades investigan como un presunto intento de suicidio.
La víctima, quien residía en Barranquilla y trabajaba en una farmacia, había viajado a Valledupar para celebrar su cumpleaños junto a su pareja, un electricista oriundo de La Paz (Cesar) con quien mantenía una relación de cerca de dos años y medio. Su desaparición fue reportada el viernes 17 de julio, y la última comunicación que se tuvo de ella fue en un establecimiento público de la ciudad, según fotografías aportadas por la familia. Días después, su cadáver fue encontrado en un potrero de la vereda Las Casitas, en la zona rural de Valledupar, con claros signos de violencia.
Investigación en curso y solicitud de cámaras de seguridad
La Fiscalía, a través del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), realizó la inspección técnica del cadáver y ordenó la necropsia en Medicina Legal para determinar la causa exacta del fallecimiento. Los antecedentes de violencia en la relación son pieza clave para la tipificación del delito como feminicidio. Mientras tanto, la familia de la víctima clama por justicia y ha solicitado a las autoridades revisar las cámaras de seguridad de la zona para reconstruir los últimos movimientos de Yasleidis.
“Necesitamos identificar el sitio para que las autoridades vayan directamente a ese punto por el tema de las cámaras”, expresó Juley Rico, hermana de la víctima, en declaraciones a los medios locales.
Juley Rico, hermana de la víctima
El señalado permanecía en un centro asistencial al momento de su captura, y las autoridades continúan recabando pruebas para esclarecer los hechos. Este trágico suceso se suma a las alarmantes cifras de violencia de género en la región, y pone de nuevo en el centro del debate la necesidad de fortalecer las rutas de atención y prevención para las mujeres víctimas de violencia en sus relaciones de pareja.












