La Junta Directiva del Banco de la República se alista para una nueva decisión sobre la tasa de interés de intervención en su reunión del próximo 31 de julio, y todo apunta a que el encarecimiento del crédito continuará. Según la más reciente encuesta de Anif, que recogió las expectativas de 21 entidades entre bancos, comisionistas, centros de pensamiento y gremios, la mayoría de los analistas anticipa un aumento de entre 25 y 75 puntos básicos, con una fuerte inclinación por un alza de 50 puntos, lo que llevaría la tasa del actual 12,00% a 12,50%. La decisión se da en medio del repunte de la inflación anual, que en junio se ubicó en 6,14%, muy por encima del 5,84% registrado en mayo y del límite superior del rango meta del Emisor, fijado en 4%.
De las 21 entidades consultadas por Anif, 14 se inclinan por un incremento de 50 puntos básicos; tres anticipan un alza de 25 puntos; otras tres prevén un movimiento más agresivo de 75 puntos, y solo una estima que la tasa se mantendría sin cambios. Así, el rango posible de cierre de la tasa repo para esta reunión se sitúa entre 12,25% y 12,75%. La votación al interior de la Junta promete ser dividida: los codirectores César Giraldo, Laura Moisá y el ministro de Hacienda, Germán Ávila —quien participa por última vez antes del cambio de gobierno en agosto— son señalados como los posibles disidentes, con una inclinación a mantener la tasa o a favorecer un alza menor. Leonardo Villar, Mauricio Villamizar, Olga Lucía Acosta y Bibiana Taboada completan el equipo de siete miembros que definirá el rumbo de la política monetaria.
Inflación que no cede y presiones que se acumulan
El principal motor de esta nueva subida es la persistencia de la inflación. La variación anual de junio alcanzó 6,14%, superando en 214 puntos básicos el límite superior del rango meta del Banco. La inflación mensual de junio fue de 0,39%, inferior al 0,47% del mismo mes del año anterior, pero la inflación acumulada del primer semestre de 2026 llegó a 4,77%, frente al 3,74% del primer semestre de 2025. La inflación básica —que excluye alimentos y regulados— se mantiene en 6,0% anual, mientras que la inflación sin alimentos es de 5,98%. El rubro de alimentos sigue siendo el más presionado, con una variación anual de 6,83%, es decir, 69 puntos básicos por encima de la inflación total. Este comportamiento, sumado a las proyecciones al alza del costo de vida, llevó a Anif a advertir sobre los riesgos que enfrenta la economía colombiana.
Las proyecciones de los analistas recogidas por Anif indican que la inflación para julio se ubicaría en 6,2%, y que cerraría 2026 en 6,7%, para bajar a 5,0% en 2027. La propia Anif es más pesimista: estima que la inflación finalizará 2026 en 6,4% y 2027 en 4,8%. En su análisis, el centro de pensamiento señaló que la reciente apreciación del peso colombiano podría ayudar a contener presiones, pero “sin que sea claro todavía si este comportamiento se mantendrá”. A esto se suman otros factores de riesgo identificados: el fenómeno de El Niño, que presiona las tarifas eléctricas y los precios de los alimentos; el conflicto en Medio Oriente, que afecta el precio del petróleo y la gasolina; y un escenario fiscal retador, agravado por la entrada de un nuevo gobierno el próximo mes.
“Sin que sea claro todavía si este comportamiento [la apreciación del peso] se mantendrá, se suma un escenario fiscal retador y la entrada de un nuevo gobierno el próximo mes”.
Anif, centro de estudios económicos
La decisión del 31 de julio será la última con la participación del ministro Germán Ávila, quien en anteriores reuniones ha mostrado su desacuerdo con el ritmo de alzas. En marzo pasado, el ministro abandonó la sesión por discrepancias, y en la reunión de junio la Junta votó 4 a favor de subir 75 puntos básicos, dos por 50 y uno por mantener. El presidente Gustavo Petro ha criticado reiteradamente las altas tasas de interés, a las que atribuye el bajo crecimiento económico. Sin embargo, el Banco de la República mantiene su prioridad en controlar la inflación, aunque el encarecimiento del crédito que implica un nuevo aumento —en tarjetas, hipotecas y préstamos de consumo— podría seguir frenando el consumo y la inversión en el corto plazo. La expectativa de los mercados y de los hogares está puesta en la votación de la próxima semana, que definirá el rumbo de la política monetaria en un contexto de alta incertidumbre y presiones inflacionarias que aún no dan tregua.












