El alcalde de Cali, Alejandro Éder, encendió las alarmas al denunciar que los cultivos de coca y la producción de cocaína han llegado literalmente a las puertas de la ciudad, a unos quince kilómetros de centros comerciales como Unicentro y de la Universidad del Valle, una situación que atribuye directamente a la falta de una política clara y efectiva del Gobierno de Gustavo Petro contra el narcotráfico. En conversación con la revista Semana, el mandatario local advirtió que el flagelo se ha agravado durante la administración saliente y que la seguridad en el campo alrededor de la capital vallecaucana es especialmente preocupante, pues las siembras ilícitas ya alcanzan las faldas de la urbe, lo que calificó como un hecho absurdo.
Según el más reciente informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), a través de su Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (Simci), Colombia registró en 2024 un total de 261.000 hectáreas de coca, lo que representa un crecimiento del 3,5 por ciento frente a las 253.000 hectáreas reportadas en 2023. A nivel global, el Informe Mundial sobre las Drogas 2025 estima que hay 25 millones de consumidores de cocaína en el mundo, y Colombia, junto con Perú y Brasil, figura como uno de los principales países de salida de cargamentos de droga entre 2020 y 2023, con rutas críticas en Tumaco (Nariño) y el puerto de Buenaventura (Valle del Cauca).
La crisis de seguridad y la respuesta institucional
Éder señaló que la expansión de los cultivos ilícitos no solo representa un problema de seguridad, sino que también está afectando gravemente el medio ambiente, las fuentes hídricas y el tejido social de las comunidades aledañas. El alcalde reiteró que Cali necesita al menos 1.000 policías adicionales para hacer frente a la creciente amenaza, y lamentó que el 70 por ciento de las aeronaves militares estén en tierra por desfinanciamiento, lo que limita la capacidad de respuesta de las Fuerzas Militares. En ese sentido, hizo un llamado urgente al próximo mandatario que se posesionará el 7 de agosto de 2026 para que devuelva las capacidades estratégicas a las fuerzas armadas, especialmente para combatir el uso de drones con explosivos por parte de los grupos armados.
“La seguridad en el campo alrededor de Cali es especialmente preocupante porque, por falta de una política clara del Gobierno saliente, las siembras de coca y la producción de cocaína ya llega a las faldas de Cali. Eso es absurdo”.
Alejandro Éder, alcalde de Cali
El mandatario local también se refirió a los responsables de los recientes atentados en la ciudad, asegurando que las autoridades ya tienen identificados a los criminales. “Inclusive, ya sabemos dónde están. Solo hace falta la voluntad y la orden desde el Gobierno nacional para capturarlos”, afirmó categórico. En un contexto donde los grupos criminales han implementado modalidades híbridas de envío de cocaína, la denuncia de Éder pone de manifiesto la urgencia de una estrategia integral que combine la erradicación de cultivos, el fortalecimiento de la fuerza pública y la cooperación internacional para cortar las rutas de tráfico que desde el Pacífico colombiano alimentan el mercado global de la droga.












