El debate por la distribución de los ingresos que generan los derechos de televisión del fútbol colombiano tomó un nuevo rumbo. En una Asamblea Extraordinaria, los 36 clubes afiliados a la Dimayor se reunieron para discutir el modelo de repartición, llegando a un acuerdo que evitó una ruptura inmediata. La decisión final fue aplazada hasta después de que se evalúen las ofertas audiovisuales para el ciclo 2027-2030, cuyo proceso de estudio debe concluir el próximo 3 de agosto.
El epicentro del conflicto radica en la inconformidad del denominado G8, el grupo de ocho clubes grandes compuesto por Atlético Nacional, Millonarios, América de Cali, Junior de Barranquilla, Santa Fe, Deportivo Cali, Independiente Medellín y Once Caldas. Estas instituciones exigen un cambio en el modelo actual de repartición, que consideran equitativo pero injusto. Proponen que la distribución se haga con base en criterios de inversión, mérito deportivo y, sobre todo, la capacidad de generar audiencia, un factor que, según ellos, resulta clave para la valorización del producto. El periodista deportivo Carlos Antonio Vélez, quien sigue de cerca el proceso para Win Sports, describió el ambiente de la reunión como de respeto y sensatez. «No hubo sangre. Me cuentan que todo se dijo y se debatió con respeto. Ambas partes expusieron sus deseos, opiniones y aspiraciones. Ningún irrespeto y cundió la sensatez», relató Vélez, agregando que «admiten que el error fue hacer público el tema cuando solo en la asamblea es en donde estos asuntos terminan».
Las posturas frente a la repartición
El modelo de distribución vigente, que reparte la mayor parte de los recursos entre los 36 clubes, tiene defensores entre las instituciones de menor presupuesto y las de segunda división, para quienes ese ingreso es vital para su operación diaria. Sin embargo, los clubes grandes consideran que el esquema no recompensa su aporte al negocio. El G8 afirma que, bajo el modelo actual, cada uno de ellos recibe cerca de un millón de dólares al año, una cifra que consideran insuficiente y que no está a la altura del costo de sus nóminas y la inversión en sus divisiones menores. La postura del G8 es firme: advierten que no cederán sus derechos intangibles y de imagen para el próximo contrato si no se concreta una reforma en el reparto, lo que podría derivar en una comercialización individual de sus derechos.
La salida a este impasse se encontró en la propia dinámica de la asamblea. Se acordó que la discusión sobre el modelo de repartición continuará, pero solo después de que se evalúen las ofertas que lleguen para el nuevo ciclo de derechos de televisión (2027-2030). El actual contrato con Win Sports expira el 31 de diciembre de 2026, por lo que las negociaciones con las posibles plataformas interesadas definirán el panorama. Vélez fue tajante al aclarar el rol del actual operador: «Por si acaso, en el tema de la repartición nada tiene que ver Win Sports… punto final por hoy». Además, recordó una directriz clave de la Dimayor: «Quedó claro que nadie puede hablar de derechos de imagen y temas similares porque estos pertenecen a la entidad (Dimayor) y no a los clubes». La fecha del 3 de agosto se presenta como el próximo hito en esta historia, cuando se cierre la evaluación de las propuestas audiovisuales y el fútbol colombiano empiece a vislumbrar el modelo que regirá su economía televisiva a partir de 2027.












