Una fuga masiva sacudió la mañana del miércoles a la Unidad de Servicios Especializados en Convivencia y Justicia (UCJ) sede Cordialidad, ubicada en el barrio La Ceiba, suroccidente de Barranquilla. Diez personas privadas de la libertad lograron evadirse del centro de detención transitoria tras forzar una reja y escalar el muro que separa las instalaciones de la vía Cordialidad. La Policía Metropolitana de Barranquilla activó de inmediato un operativo de búsqueda que permitió la recaptura de cinco de los fugados, mientras que los otros cinco permanecen prófugos y son intensamente buscados por las autoridades.
Horas antes de la evasión se había registrado un motín en la misma UCJ Cordialidad, que dejó a dos personas heridas. Hasta el momento no se ha confirmado si ambos hechos guardan relación, pero la coincidencia temporal ha encendido las alarmas sobre las condiciones de reclusión en estos centros temporales administrados por la Policía Nacional. La Personería de Barranquilla, que ha denunciado en repetidas ocasiones la crisis de hacinamiento en cárceles, URI y estaciones de Policía, atribuyó la fuga directamente a esta problemática estructural.
Hacinamiento crítico en centros de reclusión
El personero de Barranquilla, Miguel Ángel Alzate, fue contundente al señalar que la situación era previsible. “Debemos advertir que estas situaciones han sido señaladas desde hace mucho tiempo por parte de la Personería de Barranquilla. Esto se debe a las condiciones de hacinamiento que hay en este tipo de lugares que son administrados por nuestra Policía Nacional, quien no tiene ni las capacidades ni las funciones para hacerlo. Pero al final, esto es un problema sistémico, un problema donde está fallando plenamente nuestro sistema de justicia y nuestro sistema penitenciario”, declaró Alzate.
Las cifras oficiales revelan la magnitud del colapso penitenciario en la región. La Cárcel Modelo opera con un 116% de ocupación, albergando a 528 internos cuando su capacidad es de 454. La Penitenciaría El Bosque alcanza un 130% de hacinamiento con 1.510 reclusos en un espacio diseñado para 1.162. Y la Cárcel Distrital El Bosque presenta el indicador más crítico: 139% de ocupación, con 416 personas en un recinto que solo debería albergar a 300. Ante este panorama, la falta de cupos en establecimientos penitenciarios obliga a mantener a los detenidos en estaciones de Policía y centros de detención transitoria como la UCJ Cordialidad, espacios que no fueron diseñados para estadías prolongadas.
«Debemos advertir que estas situaciones han sido señaladas desde hace mucho tiempo por parte de la Personería de Barranquilla. Esto se debe a las condiciones de hacinamiento que hay en este tipo de lugares que son administrados por nuestra Policía Nacional, quien no tiene ni las capacidades ni las funciones para hacerlo. Pero al final, esto es un problema sistémico, un problema donde está fallando plenamente nuestro sistema de justicia y nuestro sistema penitenciario.»
Miguel Ángel Alzate, personero de Barranquilla
Como medida de mitigación, el personero Alzate propuso habilitar un pabellón recién inaugurado en la Penitenciaría El Bosque, con capacidad para 400 personas, con el fin de aliviar la presión sobre los centros de detención transitoria. Mientras tanto, la Policía Metropolitana mantiene un operativo de búsqueda para recapturar a los cinco fugados, de quienes no se ha revelado su identidad ni los delitos por los que estaban detenidos. La fuga deja en evidencia una vez más las fallas de un sistema penitenciario que no da abasto y que, según el personero, requiere una solución urgente y de fondo.












