Un video que circula en redes sociales ha generado alarma entre biólogos y autoridades ambientales, al mostrar a un oso de anteojos juvenil aproximándose sin temor a un vehículo con turistas en el Parque Nacional Natural Chingaza, ubicado en las cercanías de Bogotá. La grabación, difundida a través de la Plataforma Alto en Facebook, capta el momento en que el animal recorre los alrededores del letrero principal de ingreso y se acerca pausadamente a la ventanilla del conductor, llegando a observar directamente a los ocupantes a escasos metros de distancia.
El comportamiento registrado rompe con el patrón típico de esta especie, la única de oso que habita en Sudamérica y que se caracteriza por ser esquiva y cautelosa ante la presencia humana. Los expertos señalan que la inusual cercanía de un ejemplar juvenil sugiere un proceso de habituación, probablemente originado por contacto previo con personas, posiblemente al recibir alimento desde automóviles que transitan por la zona protegida. Esta situación representa un riesgo doble: para el animal, que podría enfrentar represalias, y para los visitantes, ante una eventual reacción defensiva del oso, cuyas garras y dentadura son potentes.
Una señal de alerta para la conservación
El hecho ha reavivado el llamado de las autoridades y biólogos a la ciudadanía para que evite cualquier tipo de interacción directa, contacto o alimentación de fauna silvestre en áreas protegidas. Si bien la edad del ejemplar podría explicar en parte su curiosidad natural, la confianza mostrada en el video es considerada atípica y preocupante. La difusión masiva del material en redes sociales ha generado asombro entre los usuarios, pero los especialistas insisten en que la escena no debe ser motivo de celebración, sino una advertencia sobre las consecuencias de alterar el comportamiento natural de los animales. El oso de anteojos es una pieza fundamental para el equilibrio ecosistémico de los Andes, y su supervivencia depende de mantener su instinto de evitar al ser humano.












