En el barrio Cruz de Mayo del municipio de Soledad, Atlántico, una tradición carnavalera convierte la infidelidad en espectáculo público y ritual de sanación colectiva. La Asociación de Cachones de Soledad (Asocasol) mantiene desde hace más de dos décadas un mural ubicado en una casa esquinera, conocido como el «Muro de los cachones» o «pared del cacho», donde cada año se inscriben los nombres de personas que han sufrido engaños amorosos, así como los de los infieles señalados por la comunidad. Lo que comenzó como una parranda entre amigos –Camilo Barceló, Gerardo Vecino, José Zapata, Gerardo Martínez y Atenágoras Vega– para rendir homenaje a quienes habían vivido una traición de pareja, se ha convertido en una de las expresiones más singulares del Carnaval de Soledad, cuyas festividades transcurren entre el 9 y el 25 de enero, con fecha central el 20 de enero durante las corralejas.
Hoy, más de 400 personas forman parte de Asocasol, una agrupación formal que cuenta con junta directiva, presidente y secretario. Para ingresar se requiere ser mayor de edad, presentar fotocopia ampliada de la cédula, certificado de antecedentes penales y una carta de recomendación de un miembro activo. Cada año, el mural se pinta de nuevo y se renueva con los nombres de los «cachones» –hombres engañados– y, desde hace un tiempo, también de las «cachonas» –mujeres víctimas de infidelidad– cuyos nombres se revelan durante el Carnaval tras votación popular. La elección del Rey cachón es otro de los momentos cumbre: el último monarca fue un hombre que organizó un viaje para su novia y su supuesto primo, y ambos partieron sin él, dejándolo como símbolo de la burla festiva.
Un humor que resignifica el dolor
La asociación ha desarrollado todo un lenguaje en torno al «cacho». Existen categorías como los cachos guapos, mansos, prósperos, consentidos, sin gracia, valientes e internacionales. También hay una figura conocida como el «Reverendo cachón», que imita a un sacerdote y brinda consejos a quienes han sufrido engaños amorosos. En el mural no faltan nombres de celebridades como Shakira, Checo Acosta, políticos y músicos, lo que amplifica el carácter paródico y popular de la iniciativa. Frases como “Mero cachón hermano Cómo estás Qué me cuentas Que Dios te bendiga” o “Hombre sin cacho, hombre indefenso” se han vuelto parte del imaginario local, y en redes sociales abundan preguntas como “Cómo hago para inscribir a un amigo” o “Me puedo inscribir en anónimo”, lo que demuestra el alcance y la aceptación de esta peculiar tradición.
«Aquí la burla y la exageración no buscan únicamente hacer reír, también permiten que una comunidad procese tensiones sociales y fortalezca su sentido de pertenencia»
Camila Gil, creadora de contenido y antropóloga, citada por Pluralidad Z
El mural se ha consolidado como uno de los lugares más fotografiados durante el Carnaval de Soledad, y constituye un ejemplo de cómo una experiencia dolorosa –la infidelidad– se resignifica a través del folclor y el humor caribeño, transformando la vergüenza en cohesión social y tradición viva.












