El dólar en Colombia alcanzó este 30 de julio su nivel más bajo en siete años, cotizándose en $3.203,75, una cifra que refleja once meses consecutivos por debajo de la barrera de los $4.000 y que consolida una tendencia de apreciación del peso colombiano sin precedentes en la última década. Este comportamiento, impulsado por el arbitraje de tasas de interés, las expectativas políticas en torno al nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella y el debilitamiento global de la divisa estadounidense, ha llevado a la moneda local a registrar una apreciación del 27,2% en los últimos cuatro años, la más fuerte del período.
Germán Cristancho, gerente de Investigaciones Económicas de Visión Davivienda, explicó que el desempeño del peso colombiano resalta frente a las monedas de Latinoamérica, y lo atribuyó a una menor percepción de riesgo país y al ingreso masivo de capitales. «Aproximadamente $23 billones han entrado a invertir en títulos de deuda del Gobierno nacional», señaló el ejecutivo, destacando que este flujo, combinado con un diferencial de tasas de entre 8 y 10 puntos porcentuales frente a Estados Unidos, mantiene al mercado local como un destino atractivo para los inversionistas internacionales. La tendencia se ha sostenido a pesar de que el déficit comercial alcanzó un récord de 16.000 millones de dólares, una paradoja que Cristancho atribuye a la fortaleza de otros factores, como las remesas —que ascendieron a 13.400 millones de dólares en los últimos doce meses— y la mejora en las exportaciones de servicios.
Un ciclo de revaluación histórica
La caída del dólar desde que Gustavo Petro asumió la Presidencia ronda el 21%, y el ciclo actual se perfila como la tercera mayor revaluación del siglo, solo superada por la ocurrida entre 2003 y 2008 —cuando el dólar pasó de $2.900 a $1.600 durante el gobierno de Álvaro Uribe— y la de 2016-2017, que llevó la divisa de $3.400 a $2.700. Santiago Martínez, analista de Monedas de Visión Davivienda, advirtió que, pese a este comportamiento favorable, el peso colombiano se encuentra «caro», lo que genera que los productos de exportación se vean más costosos para los compradores extranjeros, erosionando la competitividad externa del país.
Martínez subrayó la complejidad de predecir la evolución de la tasa de cambio, describiéndola como una variable económica que «funciona como una esponja, responde tanto a los flujos que llegan al país como a lo que sucede con el dólar a nivel global». En ese sentido, señaló que el crecimiento de la masa monetaria en Colombia, superior al de Estados Unidos, tiende a ejercer presión alcista sobre el dólar en el largo plazo, aunque el corto plazo es difícil de prever. La Fed, por su parte, mantuvo sus tasas sin cambios, contribuyendo al debilitamiento global de la moneda estadounidense, mientras que el precio del petróleo, rondando los 90 dólares por barril, sigue apuntalando el ingreso de divisas al país.
«A pesar de que el desbalance comercial se ha ampliado y llega a un récord de USD 16.000 millones, la tasa de cambio ha tenido una dirección distinta»
Germán Cristancho, Gerente de Investigaciones Económicas de Visión Davivienda
Visón Davivienda proyecta que, en los próximos doce meses, el dólar podría ubicarse entre $3.600 y $3.800, aunque no descarta que, de mantenerse las condiciones actuales, la divisa pueda retornar a niveles de $2.900, una cifra no vista desde hace una década. No obstante, los analistas advierten que el precio actual se está apartando del equilibrio sugerido por los fundamentos macroeconómicos, con un desajuste frente a la tasa de cambio de equilibrio que es el más amplio desde 2008. El ajuste hacia ese equilibrio podría tomar hasta cuatro trimestres, dependiendo de la capacidad del país para atraer inversión extranjera directa y corregir sus variables macroeconómicas.
En el contexto regional, solo el real brasileño muestra una apreciación notable similar, aunque menor, del 9,3%, lo que subraya la excepcionalidad del caso colombiano. En tanto, firmas como Alianza Valores y Fiduciaria y Banco de Occidente se destacaron por su precisión al anticipar este comportamiento de la tasa de cambio. El nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella asume la Casa de Nariño en medio de este panorama, con el reto de mantener la confianza de los inversionistas y corregir los desequilibrios que, según los expertos, podrían poner en riesgo la sostenibilidad de esta tendencia de revaluación.












