«Colombianos en Madrid crean proyecto que conecta migrantes mediante la cocina»

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Desde Madrid, España, los hermanos colombianos Juan Camilo y Alejandro Osses han puesto en marcha un proyecto que convierte la cocina en un puente entre la migración y la memoria. Se trata de Migra la food, una iniciativa que articula cinco formatos distintos para explorar cómo los sabores, los rituales culinarios y los relatos de quienes migran pueden reconstruir identidades y tejer comunidades. Juan Camilo, profesional en publicidad y tecnología, y Alejandro, exfutbolista, fotógrafo documental y cocinero con quince años de experiencia en sistemas alimentarios, decidieron sistematizar su propia experiencia migratoria y familiar, inspirados por su abuela “Tita”, para dar vida a un proyecto que ya ha realizado encuentros performáticos, videopodcasts y talleres pedagógicos en la capital española.

El germen de Migra la food está en el duelo migratorio y el reencuentro familiar. Los hermanos Osses, descendientes de migrantes italianos que se radicaron en Colombia, crecieron con las tradiciones dominicales de su abuela: pasta boloñesa y onces bogotanas que marcaron su memoria afectiva. Alejandro recorrió Colombia y otros países como futbolista antes de adentrarse en los sistemas alimentarios, mientras que Juan Camilo experimentó una transformación personal que lo acercó a la cocina como espacio de cuidado y afecto. De esa historia compartida surge un proyecto que prioriza el impacto cualitativo —capital social, redes comunitarias, soberanía del relato— sobre las métricas cuantitativas, y que se sostiene en la inmersión barrial, la escucha profunda y la co-creación con cocineras migrantes.

Cinco formatos para una sola conversación

Migra la food no se limita a una única expresión. El videopodcast “Caldo de Ojo” reúne a invitados mientras cocinan y conversan sobre política, identidad y territorio. “eSCena” es un encuentro performático y culinario que integra archivos personales de los participantes. “Caldero” propone una experiencia colectiva donde una olla, una mesa, música y fiesta devienen ritual comunitario. A estos se suman talleres pedagógicos de transmisión de saber culinario, narración y emprendimiento, y el Festival de Cocinas Migrantes, que convoca a cocineros, artistas, activistas y comunidades. Todos los formatos buscan devolver a las cocineras migrantes la soberanía de su propio relato, alejándose de la espectacularización para priorizar la dignidad y el afecto.

Según los hermanos Osses, la cocina es un vehículo que va más allá de la nutrición. “La cocina logra transportar, comunicar y crear memorias genéticas, recuerdos, ausencias, debates e ideas”, afirma Alejandro Osses, cofundador del proyecto. En sus encuentros, el sancocho aparece como plato que conecta mentalmente con Colombia y evidencia la migración culinaria, mientras que ingredientes como la yuca, el maíz, el plátano y la caña de azúcar se destacan como ejemplos de productos que han cruzado continentes a lo largo de la historia.

“En la mesa de Migra la food, el reencuentro trasciende el duelo migratorio: el alimento y la memoria se convierten en un catalizador para reconocerse, inspirarse y tejer alianzas desde la dignidad y el afecto. Migra la food nace del duelo migratorio y del reencuentro familiar”.

Juan Camilo y Alejandro Osses, cofundadores de Migra la food

Una realidad que interpela a todo el sistema alimentario

Los hermanos Osses recuerdan que, según datos de la Real Academia Española, hay más de 300 millones de migrantes en el mundo, y que de los cerca de cinco millones de colombianos que residen fuera del país, una parte significativa ha encontrado en la cocina un medio de vida y un anclaje emocional. Pero el fenómeno no se limita a quienes migran: “Toda la cocina del mundo es migrante, así no lo quieran aceptar. No solo los platos se transforman, sino también la mano de obra, ya que más del 70% de la producción alimentaria en Europa y Estados Unidos depende de trabajadores migrantes”, señalan los emprendedores.

Con alianzas ya consolidadas con organizaciones locales y actores del sector gastronómico en Madrid, Migra la food avanza como un laboratorio de narrativas y prácticas que demuestra que la cocina puede ser tanto un territorio de lucha como un espacio de reencuentro. La propuesta de los hermanos Osses invita a repensar la migración no como pérdida, sino como posibilidad de crear nuevos lazos desde la memoria compartida y el sabor de lo que se cocina en comunidad.

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