Santa Fe es nuevo inquilino de los octavos de final de la Copa Sudamericana. El equipo cardenal selló su clasificación con una goleada contundente de 3-0 sobre Caracas en el partido de vuelta de los playoffs, resultado que le permitió cerrar la serie con un marcador global de 5-0. La actuación, además de asegurar el paso de ronda, dejó en las arcas del club un jugoso premio económico que hace parte de los incentivos que entrega la Conmebol a todos los participantes de sus torneos, tanto Libertadores como Sudamericana.
El balance no podía ser mejor para los dirigidos por el cuerpo técnico capitalino, que llegaban a este compromiso con la necesidad de ratificar la ventaja conseguida en la ida y con la urgencia de enderezar el rumbo después de un arranque amargo en la Liga BetPlay. Aquella derrota 2-1 ante Águilas Doradas en el estadio Cincuentenario de Medellín todavía generaba ruido en el entorno, pero la respuesta en el plano internacional llegó de la mano de una actuación sólida y efectiva frente al conjunto venezolano.
Premio y desafío doble
La clasificación no solo representa un logro deportivo, sino también un alivio económico para un club que suele depender de este tipo de ingresos para equilibrar sus cuentas. Aunque el monto exacto no fue revelado en el informe oficial, la victoria en la eliminatoria activa un pago directo por superar la fase, un beneficio que la Conmebol ha establecido como estímulo para los equipos que avanzan en sus competencias. Este dinero llega en un momento clave, pues el calendario no da tregua y Santa Fe deberá afrontar ahora un doble frente: mantenerse en la lucha por la Liga y preparar el cruce de octavos de final.
Los hinchas, sin embargo, no se conforman con el triunfo internacional. Tras el tropiezo liguero en condición de visitante, el ambiente en la tribuna es de exigencia: nadie quiere un nuevo fracaso en el torneo local ni una eliminación prematura frente al rival que les toque en el sorteo de la Sudamericana. El equipo tiene argumentos para ilusionarse, pero la presión está puesta en sostener el nivel mostrado ante Caracas y traducirlo en resultados consistentes en ambas competencias. Por ahora, la noticia es positiva y el premio económico ya está asegurado, pero en la casa cardenal saben que el verdadero reto apenas comienza.












