La Defensoría del Pueblo exigió a las autoridades competentes la activación inmediata de un plan de contingencia urgente en la cárcel El Pedregal de Medellín, luego de detectarse un brote de tuberculosis que pone en riesgo la vida, la salud y la integridad de más de 4.500 personas privadas de la libertad y del personal que labora en el centro penitenciario. La solicitud, publicada en las últimas horas, surge tras confirmarse que en el área femenina hay seis mujeres en tratamiento activo, mientras que en el área masculina se registran 41 casos activos, lo que evidencia una situación crítica que requiere medidas inmediatas para contener la propagación de la enfermedad.
La tuberculosis, según explicó Rita Almanza, líder de epidemiología de la Secretaría de Salud de Medellín, es una infección de transmisión respiratoria que se propaga cuando una persona infectada tose, habla, estornuda o canta. “La tuberculosis es producida por un microorganismo o bacteria que se aloja en nuestros pulmones. Necesita el aire para vivir, por lo que la transmisión es exclusivamente aérea y respiratoria”, señaló la funcionaria, quien agregó que “uno no ve, pero en el aire quedan suspendidos partículas de saliva que alojan este microorganismo”. Esta característica hace que el hacinamiento, el contacto permanente y las dificultades para aislar a los enfermos conviertan a la cárcel El Pedregal en un escenario de alto riesgo para la propagación del brote.
Medidas urgentes solicitadas por la Defensoría
Ante la gravedad del brote, la Defensoría del Pueblo pidió que se implemente de manera inmediata la separación de los casos confirmados y sospechosos, así como la mejora de la ventilación en las instalaciones. También exigió una búsqueda activa de síntomas entre la población carcelaria y la realización de pruebas diagnósticas para identificar nuevos contagios. Además, la entidad solicitó gestionar ante la Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios (USPEC) la infraestructura y los insumos necesarios para atender la emergencia sanitaria, incluyendo elementos de bioseguridad que permitan la detección temprana de síntomas y eviten que el brote se extienda aún más.
La Defensoría insistió en que este brote no es un hecho aislado, sino una alerta sobre las precarias condiciones de salud pública que enfrentan los centros de reclusión en el país. La situación, advirtió, compromete derechos fundamentales como la vida, la salud y la integridad tanto de los internos como de los trabajadores penitenciarios. Por su parte, la Secretaría de Salud de Medellín aseguró que los pacientes diagnosticados ya reciben atención médica y que existen protocolos activos para el manejo del brote, aunque la magnitud del contagio exige una respuesta coordinada y de mayor alcance.
“Uno no ve, pero en el aire quedan suspendidos partículas de saliva que alojan este microorganismo”
Rita Almanza, líder de epidemiología de la Secretaría de Salud de Medellín
La Defensoría también recordó que la tuberculosis es una enfermedad prevenible y curable, pero que en contextos de hacinamiento y falta de ventilación adecuada su transmisión se acelera de forma peligrosa. Por eso, la activación del plan de contingencia debe incluir no solo el tratamiento de los casos activos, sino también medidas preventivas que blinden al resto de la población carcelaria y al personal que diariamente ingresa al penal. La emergencia en El Pedregal pone en evidencia una vez más las fallas estructurales del sistema penitenciario colombiano, donde la salud pública sigue siendo una de las principales víctimas del hacinamiento y la falta de recursos.












