Banco de la República define el viernes si sube tasas de interés a 12,75%

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La Junta Directiva del Banco de la República se reunirá este viernes 31 de julio en una sesión clave que definirá el rumbo de la política monetaria colombiana, en medio de profundas divisiones en el mercado y persistentes tensiones con el gobierno de Gustavo Petro. El organismo, presidido por el ministro de Hacienda, Germán Ávila, y con la participación del gerente del banco, deberá decidir si incrementa la tasa de interés de intervención en 50 o 75 puntos básicos, lo que la llevaría a un nivel de 12,50 % o 12,75 %, respectivamente. Esta será la última reunión del Emisor durante el actual gobierno, y el anuncio oficial se espera hacia la 1:15 de la tarde.

La decisión se produce en un contexto de inflación persistentemente elevada, que según proyecciones de Bancolombia cerraría el año en un 6,52 %, muy por encima de la meta del 3 %. Para contener estas presiones inflacionarias, que responden a factores como la indexación, la demanda interna y los choques de oferta, el Banco ha acumulado un ajuste de 275 puntos básicos desde enero. Mientras que la mayoría de los analistas consultados por la encuesta de Anif, un 66,7 %, prevé un incremento de 50 puntos básicos, entidades como Bancolombia se inclinan por un ajuste más agresivo de 75 puntos básicos.

Impacto en la economía real y tensiones con el Gobierno

El encarecimiento del crédito que implican estas tasas tiene consecuencias directas sobre hogares y empresas. Para los hogares, los créditos de consumo, las tarjetas de crédito y los préstamos para vivienda se vuelven significativamente más costosos. En el sector empresarial, el impacto es igualmente severo. «Reduce el margen para operar, invertir, contratar o expandirse», explicó Fabián Echeverría, socio de risk consulting de KPMG en Colombia, al referirse al efecto de las tasas altas sobre las compañías. Las empresas ven reducida su capacidad para operar e invertir, lo que a su vez afecta el consumo y la dinámica económica general, pese a que el Indicador de Seguimiento a la Economía registró un crecimiento del 4,1 % en mayo.

Esta reunión se da en un ambiente de fricción con el Ejecutivo. La relación entre el gobierno de Gustavo Petro y el Banco de la República ha estado marcada por tensiones, llegando al punto en que el presidente amenazó con que su ministro de Hacienda no asistiera a la junta, lo que habría bloqueado las decisiones. El Consejo de Estado, sin embargo, suspendió provisionalmente la norma que exigía la presencia obligatoria del ministro, despejando temporalmente el camino para la deliberación de este viernes.

Mercado cambiario y perspectivas futuras

El debate en la Junta se da también en un escenario cambiario particular, con el dólar cayendo a $3.097, su nivel más bajo desde abril de 2019, lo que ha reactivado la discusión sobre una posible intervención cambiaria. El Banco de la República cuenta con diversos instrumentos para ello, como la compra o venta de divisas, opciones put y call, FX swaps y contratos forward, según lo estipulado en la Resolución Externa No. 1 de 2018, y puede operar con bancos, corporaciones financieras y fondos de pensiones. Este esquema de flotación cambiaria rige desde septiembre de 1999, cuando se abandonó el antiguo sistema de banda cambiaria, donde, según explicó el Emisor, «en el tope de la banda cambiaria el Emisor vendía cuantos dólares le fueran demandados a una tasa de cambio previamente anunciada, mientras que en la parte inferior compraba los que le fueran ofrecidos».

Las perspectivas a futuro indican que el actual ciclo de endurecimiento monetario podría estar cerca de su fin. Bancolombia plantea que, de subir la tasa a 12,75 %, este nivel podría permanecer estable hasta el primer semestre de 2027. Sin embargo, instituciones como Banco Itaú proyectan una tasa terminal de hasta el 13 % al cierre del año. Deutsche Bank, por su parte, apoya un alza de 50 puntos básicos. No obstante, diversos riesgos podrían aplazar una eventual flexibilización más allá de junio de 2027, entre ellos, la persistencia de la inflación básica, un aumento elevado del salario mínimo para 2027, choques de oferta asociados al fenómeno de El Niño o una convergencia lenta de las expectativas inflacionarias. La decisión de este viernes definirá, por ahora, el nivel final del ajuste antes de una etapa que se anticipa prolongada de estabilidad.

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