Familia en Bucaramanga recibe restos de víctima de desaparición forzada tras 26 años

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Veintiséis años de angustia e incertidumbre llegaron a su fin para la familia Toloza. Este miércoles, en Bucaramanga, Chiquinquirá Díaz y su hijo Eduardo Toloza recibieron de manera digna los restos de Carlos Yesid Toloza Díaz, quien desapareció en el año 2000 tras salir de su casa con la ilusión de buscar trabajo en Medellín. La identificación del cuerpo fue posible gracias a una prueba de ADN realizada por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (Ubpd), que cotejó el perfil genético familiar con un cuerpo recuperado en una fosa común en Puerto Torres, Caquetá, en el año 2002.

El hallazgo de la verdad empezó de manera casi fortuita. Eduardo Toloza, hermano de la víctima, divisó una pancarta informativa de la Ubpd pegada a un taxi que circulaba cerca de la plaza cívica Luis Carlos Galán, en Bucaramanga. Esa imagen lo motivó a acercarse a una de las rutas territoriales que la entidad había instalado en la ciudad, un paso que sería el primero para destrabar un dolor que la familia había cargado por más de dos décadas. A partir de ese contacto, se inició un proceso de acompañamiento psicosocial y la toma de muestras biológicas que, al ser comparadas con los registros de cuerpos no identificados de la Fiscalía General de la Nación, confirmaron la coincidencia: uno de los 36 cuerpos exhumados en aquella diligencia judicial de 2002, víctimas de desaparición forzada, correspondía a Carlos Yesid.

Cierre de un ciclo de dolor y gratitud hacia la Unidad de Búsqueda

Chiquinquirá, la madre de Carlos, relató conmovida el momento en que sintió que finalmente era escuchada tras tantos años de silencio. “Ese día yo hablé con Olga Lucía Cruz, hicimos una buena conversa y ella fue muy amable conmigo, me entendió por todo lo que he pasado y me sentí con mucha confianza”, recordó la mujer. La funcionaria de la Ubpd fue el rostro humano de una institución que, para la familia, representó la única posibilidad de encontrar respuestas. Chiquinquirá agregó con una mezcla de tristeza y alivio: “Hoy tengo el dolor de saber que no va a volver, pero ya sé dónde está y qué le pasó, por eso estoy muy agradecida con la Unidad de Búsqueda porque me supieron escuchar, me atendieron muy bien y pude recibir a mi hijo de nuevo”.

«Hoy tengo el dolor de saber que no va a volver, pero ya sé dónde está y qué le pasó, por eso estoy muy agradecida con la Unidad de Búsqueda»

Chiquinquirá, madre de Carlos Yesid Toloza Díaz

El caso de la familia Toloza se suma a las más de seis mil personas que permanecen como desaparecidas solo en el departamento de Santander, una cifra que refleja la magnitud de una tragedia que aún no termina de escribirse. La Ubpd ha llevado su trabajo de búsqueda humanitaria a diversas regiones del país y, según informó, en julio de este año inició un recorrido por Barrancabermeja, el Magdalena Medio, Norte de Santander y el propio Santander para acercar los servicios de identificación a las familias que aún esperan respuestas. Con la entrega de los restos de Carlos Yesid, la entidad espera que otras personas que tengan familiares desaparecidos se animen a dar su testimonio y a donar muestras biológicas, un paso que, como lo demostraron Chiquinquirá y Eduardo, puede cerrar un ciclo de 26 años de búsqueda.

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