En un movimiento que marca un fuerte contraste político con su sucesor, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, viajó a La Habana el 31 de julio de 2026 para proponer un «diálogo entre civilizaciones» como alternativa a las crecientes tensiones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba. Durante su visita oficial, que se extenderá hasta el 1 de agosto, Petro fue recibido por el mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, en un encuentro que buscó expresar solidaridad con la isla y ofrecer una mediación inédita frente al bloqueo económico y político impuesto por Washington.
La visita adquiere una relevancia particular porque ocurre justo cuando Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia, ha anunciado su intención de romper relaciones diplomáticas con Cuba y cerrar la Embajada colombiana en La Habana. Este gesto de Petro hacia “la Cuba agredida” representa, según analistas, un respaldo simbólico de último minuto antes de que termine su mandato, que está previsto para el 6 de agosto. La canciller colombiana, Rosa Villavicencio, quien acompañó al mandatario en el viaje, explicó que el objetivo era “hablar con el presidente Díaz-Canel para conocer directamente cuál es la situación social y económica que está afrontando por cuenta del bloqueo de Estados Unidos y de la política de ahogamiento a un pueblo”.
Propuesta de diálogo y contexto geopolítico
En sus declaraciones a medios oficiales cubanos, el presidente Petro fue enfático al plantear su propuesta. “Vine para convocar a la humanidad a la solidaridad con Cuba, para que aquí no exista una invasión, ni un lanzamiento de misiles”, declaró, y agregó que su intención es proponer “como alternativa, incluso al actual Gobierno de los Estados Unidos, al señor Rubio y a Trump, que se establezca un diálogo entre civilizaciones que deben ser iguales siendo diferentes”. El mandatario colombiano vinculó su mensaje a la situación en Medio Oriente, que consideró “puede ser el anticipo de un holocausto mundial, de una barbarie generalizada”, y sugirió que este diálogo podría darse “entre el estado de la Florida y la isla, que tan cerca están y tan lejos”.
“Muy grato recibir al estimado presidente de Colombia”, escribió Díaz-Canel en redes sociales, y agradeció la “profunda solidaridad y firme apoyo” frente a “las amenazas de agresión, el cerco energético y el recrudecimiento del bloqueo económico estadounidense”.
Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba
Durante su gira, que incluyó ya dos visitas previas en junio y septiembre de 2023 para asuntos de paz y la Cumbre del G77, Petro vuelve a poner el foco en la cooperación histórica de Cuba con Colombia, especialmente en los procesos de paz. La canciller Villavicencio fue clara al señalar el contraste con la postura del gobierno entrante: “Nosotros no compartimos esa visión de que Cuba sea una dictadura, porque Cuba es un pueblo hermano”. Asimismo, advirtió sobre la crítica situación energética del país caribeño, producto del impedimento de Estados Unidos para venderle petróleo, un escenario que calificó de “racionamiento” y “ahogamiento”.
El viaje concluye el 1 de agosto, pero deja abierta una interrogante sobre el futuro de la relación bilateral colombo-cubana, en un momento en que el presidente saliente busca dejar un legado de mediación internacional, mientras su sucesor promete un giro radical en la política exterior.












