La negociación por el nuevo contrato de derechos de televisión del fútbol colombiano para el período 2027-2030 ha destapado una profunda brecha económica entre los 36 clubes afiliados a la Dimayor. Mientras el actual acuerdo con Win Sports, vigente hasta diciembre de 2026, genera cerca de 60 millones de dólares anuales, la propuesta de ocho de los equipos más ganadores del país busca modificar el sistema de reparto, que hoy concentra el 75% de los ingresos en apenas 25 clubes considerados de categoría A, dejando un magro 10% para los 11 equipos de categoría B. Esta estructura, heredada del contrato firmado en 2012, no se ha ajustado pese a los descensos y ascensos, generando una ventaja estructural que, según fuentes consultadas, condiciona la competitividad del torneo.
El presidente de la Dimayor, Carlos Mario Zuluaga, confirmó que el objetivo es superar los 100 millones de dólares anuales en la próxima licitación, para lo cual la asamblea extraordinaria del 29 de julio será clave. Allí se discutirá la propuesta presentada el 22 de julio por ocho clubes —cuya identidad no se ha revelado— que piden que la repartición incluya criterios de rendimiento deportivo y audiencia, y no solo la permanencia histórica en primera división. Según el sistema actual, un equipo de categoría B recibe apenas el 0,90% del total de ingresos, mientras que uno de categoría A obtiene el 3%. La diferencia se vuelve aún más notoria cuando un club asciende de la B a la A, ya que inicialmente solo recibe un 0,3% hasta que paga aproximadamente 5.000 millones de pesos para acceder al porcentaje completo.
Un sistema que no se mueve con los descensos
El modelo vigente clasifica a los clubes en dos grupos: categoría A, que reúne a 25 equipos que han estado tres años consecutivos o más en primera división, y categoría B, compuesta por 11 equipos. Una de las mayores críticas es que la categoría A no se modifica por descensos: clubes como Real Cartagena, que descendió en 2013 y desde entonces juega en segunda división, siguen recibiendo el 3% de los derechos, mientras que equipos ascendidos como Fortaleza —que cumplirá los requisitos para subir a categoría A en 2026— o Llaneros (2027) deben esperar años para acceder a ese mismo nivel. En contraste, clubes como Bogotá FC y Tigres, según el informe de la Superintendencia de Sociedades de 2024, dependen casi exclusivamente de estos ingresos para sobrevivir, lo que pone en entredicho la equidad deportiva.
“Es decir que un equipo tipo B recibe 0,90% y un equipo tipo A, 3%”, reveló una fuente anónima citada por Infobae Colombia, quien añadió: “Un equipo tipo B tiene que competir con un equipo tipo A en el torneo en las mismas condiciones deportivas, pero con una desventaja económica porque tienes que competir con tus ingresos fijos del 0,9% y el otro del 3%”.
Carlos Mario Zuluaga, en declaraciones recogidas por Forbes, defendió la necesidad de renegociar a la alza: “Si bien nosotros estamos recibiendo una cifra cercana a los US$60 millones anuales y pues no es nada despreciable, sí creemos que el producto produce mucho más y creemos que podemos tener una negociación que supere este monto. Incluso iremos a recibir ofertas cercanas a los US$100 millones de dólares y creemos que lo podemos lograr”. Por su parte, Andrea Guerrero, presidenta de Win Sports —actual poseedora de los derechos con cláusula de igualación—, manifestó en el podcast Un Café con J que su empresa está preparada para competir: “Queremos ser la oferta más completa en el país (…). Tenemos la cláusula donde podemos igualar. Estamos esperando a ver qué hay”.
La propuesta de los ocho grandes y el futuro de la negociación
La propuesta presentada el 22 de julio por el bloque de ocho clubes más ganadores —que no han sido nombrados oficialmente— busca cambiar la fórmula actual para que parte del reparto dependa de los resultados deportivos de cada temporada y de la audiencia generada, en lugar de basarse exclusivamente en la antigüedad en primera. Este grupo considera que, con el sistema vigente, los equipos que más aportan al espectáculo y atraen mayor número de televidentes no reciben una compensación acorde. Sin embargo, la asamblea del 29 de julio deberá decidir si se abre la puerta a una modificación que podría tensionar las relaciones entre los 36 clubes, especialmente entre las categorías A y B.
El contexto de la negociación está marcado por la certeza de que Win Sports, que produce también torneos internacionales como la Copa Libertadores y la Sudamericana, tiene la infraestructura para retener el contrato si iguala la mejor oferta. Guerrero fue clara al señalar que el problema no es el monto que ellos pagan, sino cómo se distribuye internamente: “Pero lo cierto, y yo creo que la queja que tienen algunos equipos, es que los equipos grandes sienten que les entra muy poco, pues al final es un tema de la repartición que no va por cuenta nuestra. Cómo se reparte el dinero no es un tema nuestro”. Mientras tanto, equipos como Real Cundinamarca, Boca Juniors de Cali, Itagüí Leones y Atlético FC —integrantes de la categoría B— observan con incertidumbre un proceso que definirá su viabilidad financiera para los próximos cuatro años.












